Lactancia

Unos grandes pechos tienen el incoveniente estético de la gravedad. Sin embargo, ahora entiendo su utilidad biológica: ¡Cuántos dolores de espalda me ahorraría con unas tetas grandes y caídas! Y es que para que Emma llegue a mi pecho, debo sujetarla muy arriba. Por tanto, como en el embarazo, sigo viviendo rodeada de cojines noche y día que para paliar las contracturas. Por cierto, el cojín de lactancia no es la panacea. Cualquiera vale.

(Foto vía www.avert.org)

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