Revisión pediátrica

Emma rompe tablas. Seis meses, 9.830 gramos. Ya lo ha dicho la pediatra nada más verla: “A esta niña no hace falta pesarla para saber que está sana”. De regalo de cumpleaños, le he dado un poco de pollo junto con la patata, el puerro y las judías, y parece que le ha gustado. No obstante, la introducción de los sólidos está siendo más lenta y complicada de lo que creía. Una vez más, la ignorancia de la madre primeriza ha rondado nuestra puerta y se ha instalado un mes entero. Pensaba que al gustarle la comida nada más probarla, la empresa resultaría fácil. Hasta que el estreñimiento se cruzó en nuestro camino y dar de comer a Emma se volvió en una aventura colmada de paciencia. Con zumo de naranja en ayunas, seguido de agua con Eupeptina y leche materna, la niña desayuna. Pasamos a la comida con leche y puré de verduras. Compota de frutas para merendar y leche y cereales para cenar. Pero he aquí los ajustes: creo que la fiera funciona mejor tomando teta antes de los sólidos que dejando el pecho de postre. En cuanto a los cereales, sigue sin tomar los dulzones y prefiere arroz integral, con algo de mijo, junto con leche de fórmula. Teta-cereales-teta es la mejor opción para que zampe más cantidad. El día que ha tomado más cereales llegó a los 90 mililítros de leche, que es bien poco. Por la noche también le doy Eupeptina, aunque desconozco cuando es la mejor hora para administrársela. Y de noche, teta, teta y más teta. Así hemos pasado el mes, que tan buen resultado le ha dado a ella, con 830 gramos y tres centímetros más. ¡Yeahh! Ah, olvidaba explicar que nunca la he forzado a comer. La alimentación complementaria sigue siendo a demanda (en cantidad), aunque respetando un horario de tomas (comida, merienda y cena).  

En la foto, Emma y yo jugando en la hamaca al juego de cu-cú, ¡no estoy!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...