cindarella

Estrategias de madre

Hace varios meses que a partir de las 22.30 horas dejo de ser mamá y me convierto en Gessamí. Soy como la Cenicienta: siempre limpiando y haciendo cosas y cuando cae la noche cerrada empieza mi baile. Y es que cuando a esas horas estoy realmente cansada, y si Emma sigue despierta y manifiesta mil y un requerimientos a su santa madre le recuerdo que debería estar plácidamente dormida, por lo que si quiere seguir despierta de acuerdo, pero con una condición: a esas horas ya no soy mamá, soy Gessamí y, por tanto, es mi momento de tumbarme en el sofá y mirar la tele (o leer en la cama, o lo que me apetezca) y ya no puede llamarme mamá y pedirme tropecientas cosas. ¿Qué puede hacer? Puede seguir jugando, cogiendo cosas que le interesen de la nevera y acurrucarse a mi lado y quedarse frita en el sofá (todo eso es lo que realmente ocurre).

Allá en enero, cuando se lo expliqué por primera vez, lo entendió perfectamente y desde entonces, cuando alguna noche la fiera se ha quedado de mambo, si no puedo más (¡¡¡mamáaaa!!!), le recuerdo que ya no estoy por ella, que ahora soy Gessamí, que estoy agotada y que es mi turno de sentarme, parar y descansar. C’est la vie, mon amour!

Obviamente desde entonces se ha quedado despierta pasadas las diez y media muchas noches, que nuestra hija es ave nocturna, pero lo de llámame Gessamí sólo lo aplico cuando el número de ¡¡¡mamáaaa!!! sobrepasa mi límite, que por cierto es amplio y generoso.

Y aún así quizá a alguna madre le parezca una estrategia poco delicada, pero nada más lejos de la realidad: es una estrategia adecuada a nuestra familia porque a esas horas los «¡¡¡¡mamáaaaaaa!!!!» me ponen de los nervios y acabo gritando a la niña. ¿Quiero gritar? No. Pues eso, llámame Gessamí, Emma mía! 😉

Besos y ¡feliz lunes!

En la imagen, la nueva Cenicienta saliendo de su flamante carroza. ¡Es su momento!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...