Crecimiento del bebé

Emma pesa once quilos con sesenta gramos y mide 82 centímetros. Al año toca revisión pediátrica: peso, talla, fontanelas, caderas, seguimiento de los hábitos en casa (qué tal duerme, qué tal come) y preguntas acerca de su desarrollo intelectual. Realmente, entre los once y los doce meses las manos de Emma han dado un cambio muy grande. Ya no sólo saca los cubos encajables, sino que empieza a apilarlos. También encaja las figuras por su hueco, coloca el aro en el palo y es una campeona pasando páginas, que es su hobby faborito. Su mano afina tanto que ahora disfruta cogiendo una cuchara, intenta cargarla de comida y se la lleva a la boca. Ciertamente, por el camino se pierde mucho, pero la cara de satisfacción que pone al comprobar que algo le llega a la boca no tiene precio. Pero lo más sorprendente de todo es que ya entiende algunas de las conversaciones de sus padres y acata las peticiones que le gustan: “Emma, pásame la pelota”, “Emma, dame eso”, “Emma, arrastra tu caja”, etc. Y como entiende más, cada vez se comunica mejor y expresa sus deseos con mayor ahínco: “Ah”, acompañado de dedo índice señalando el agua. “Ah”, su dedo señala la comida. “Eeeehhh”, sus manos acarician mi blusa y mi pañuelo porque busca leche (cancelamos la operación destete). Realmente, ¡ha sido un mes maravilloso! Feliz noche y os escribo mañana desde Castellón de la Plana, donde vamos a pasar unos días para disfrutar de las fiestas patronales. ¡Besos!

En la imagen, Emma con once meses y medio.

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