Maternidad

Hay sitios que no conviene atravesar cuando andas con un carrito de bebé y una mochila a cuestas. La plaça Catalunya de Barcelona en pleno desalojo es uno de ellos. La semana pasada estuve en la ciudad condal por motivos familiares. El viernes regresé a Bilbao en avión (experiencia positiva, pero ese es otro post) y tenía que coger el Aerobus desde Catalunya. Cuando salí del metro, me encontré con miles de personas rodeando la plaza, pitando y chillando. Mientras, en el centro, los trabajadores de la limpieza del Ayuntamiento recogían la acampada de los Indignados del 15M. Se afanaban en sus labores custodiados por los antidisturbios de los Mossos d’Esquadra. Una docena de ambulancias en la parada del autobús presagiaban lo peor. Sin embargo, estaba tan segura de que los indignados iban a responder de forma pacífica que en ningún momento se me pasó por la cabeza que el desalojo pudiera acabar con 121 heridos. Claro que mi inocente cerebro no concibió la posibilidad de que los agentes la emprendieran a porrazo limpio (y gratuito) contra los manifestantes sentados en la plaza. Me gustaría haberos dejado las fotos que tomé con el móvil antes de encontrar el autobus, alejado de su parada habitual, pero soy una negada con el bluetooth y subo ésta tomada prestada de internet.

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