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Aquarium, Zoo, Montjuïc y Sants

¿Vas a Barcelona con tus fieras y necesitas un plan? Aquí te dejo nuestros recorridos, por si te encajan.

  • El sábado, mis padres se llevaron a Emma al Zoo de Barcelona. Aunque ella tenía reparos en ir, porque decía que le daban miedo los leones, pasaron en el zoo ¡ocho horas! Vieron a los leones dormir, las serpientes, las zebras, los chimpancés, los titis y, sobre todo, los delfines. Asistieron al espectáculo de los delfines ¡dos veces! Eso le encantó. Además, el Zoo tiene un parque infantil fantástico, con tirolina, y muchos árboles y sombra, algo que se agradece en verano. Para Emma (y sus abuelos), fue un planazo totalmente recomendable.
  • El viernes, llevé a Emma al Aquarium de Barcelona. Vimos pasar por encima de nosotras a los peces mientras caminábamos por el túnel. Emma se quedó fascinada con los peces tropicales de colores, no entendió porqué los caballitos de mar se llaman caballitos, vio estrellas rojas, descubrió que los pulpos no le gustan mucho y que los pingüinos no vuelan. ¿Recomendable? Es una visita interesante para fomentar el aprendizaje de cosas nuevas, pero no fue la parte preferida de la fiera.

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  • En opinión de Emma, lo mejor que hicimos juntas fue volar por encima de Barcelona con el telesférico de Montjuïc y mojarse con agua en el parque infantil de los Jardines Joan Brossa, justo abajo del telesférico. Este plan sí creo que es muy, muy recomendable: subir hasta Montjuïc en autobús o funicular (desde Paral·lel) y coger el telesférico, para terminar otra vez de vuelta pero en el parque infantil. Árboles, sombra, arena, agua, fuentes. ¡De lujo! Cómo se nota que este es un plan de Mamma Proof ;)

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  • La tarde del jueves la pasamos en el barrio de Sants. Justo al lado de la estación de tren, está el parque de la España Industrial, que tiene un parque infantil de arena muy chulo y con bastantes toboganes. Pero lo mejor de este parque está arriba: hay una escultura de dragón gigante que, en realidad, es un tobogán enoooorme para los niños. Emma no se tiró, siesteaba en el carro. Pero yo sí y os aseguro que no es apto para niños de tres años. ¡A partir de cuatro! ¡Es genial! En la foto, con mis amigos de la infancia Toni (nuestro anfitrión en Barcelona) y Alba y sus dos mellizos, que el verano pasado vinieron al caserío con su caravana.

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