Después de tener un bebé

Tener un armario repleto de ropa chula y que no te quepa resulta frustrante. Desde hace unos días, tímidamente me acerco a él y descuelgo algo para probármelo. Tachín, tachán… ¡me cabe! No todo, claro, pero poco a poco voy entrando en mis viejos pantalones. Entre el sexto y el séptimo mes de vida de Emma, noté que mi cuerpo sufría un reajuste hormonal. Tenía dolores de cabeza, iguales que los que me producían algunas píldoras anticonceptivas, una tremenda sensación de cansancio constante se apoderó de mi, dejó de caerme el pelo y volvió a ser graso, mientras que los labios se resecaron otra vez y ahora ya no puedo vivir sin bálsamo labial. Y notaba que perdía algo de volumen… y hambre. Ya sabéis que nunca me he privado de comer y que lo he hecho cual elefante, según mi consorte. No le falta razón. Sin embargo, desde los cambios hormonales noto que tengo menos hambre y que, por tanto, como menos. ¡Por fin! Alguna madre primeriza con bebés mayores que Emma ya me había alertado de que alrededor del sexto mes, las hormonas vuelven a su sitio, por lo que restan energía a la madre. ¿Vosotras también lo habéis notado?

En las imágenes, vía el blog de Eugenia Silva, la modelo con dos de sus atuendos diarios, que bien podrían servirme para cuidar de mi retoño con estilo, disimulando todavía barriguita y preparada siempre para dar un chupito de leche materna a la criatura.

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