casarse_o_no_casarse

Conversaciones de parque

Casarse o no casarse, he ahí la cuestión. Muchas parejas se preguntan si, al tener hijos, deberían casarse para poder optar a más derechos. No debería ser ésa la pregunta, creo yo. Ya que los hijos tienen asegurados sus derechos independientemente de si sus padres se han casado o no (siempre que el hijo esté reconocido por el padre). Por tanto, ¿qué aporta al matrimonio? El matrimonio aporta ventajas fiscales, económicas y hereditarias en caso de jubilación, minusvalía y viudedad. Es decir, si las cosas se tuercen, los cónyuges tienen mayor amparo legal que los convivientes. Así que supongo que decidir casarse o no casarse no va en función de la mano de tener hijos o no, sino en contemplar un proyecto de pareja a largo plazo en el que se incluye, por ejemplo, la posibilidad de que tu cónyuge pueda heredar tus bienes y no quedarse con el culo al aire si falleces. Oh, la muerte. Nos echamos las manos a la cabeza si pensamos en nuestra propia muerte o la de la persona a la que amamos, por lo que cuando decidimos casarnos o no casarnos valoramos otros aspectos que nos producen sensaciones diferentes: por una parte, aspectos psicológicos («dejaré de buscar, ya he encontrado el amor», por ejemplo) y sociales («¿Quieres que siga siendo tu novio?», le preguntó un maduro Mr. Big a Carry Bradshow para convencerla de que se tenían que casar en una de las películas de Sexo en Nueva York). Tener marido o esposa, en vez de novio o novia, otorga un estatus social y un valor psicológico difícil de equiparar al de novio, novia, pareja o compañero. Tiene enjundia, ¿verdad? Eso lo descubrí tras casarme, ya que nunca había planeado casarme. Siempre pensé que conviviría. Por tanto, ¿por qué casarse? Me casé por el romanticisimo que implicaba ese paso, pero poco después descubrí que lo importante de esa unión era aquello del proyecto de futuro (los hospitales asustan  mucho y aunque maridín no iba a morir de una hernia discal, sí tenía miedo de que se quedara cojo, es decir, con una discapacidad de por vida). Y es que aun en los momentos más bajos de nuestro matrimonio, sigo pensando que hice lo correcto y que el contrato legal que firmas al casarte no implica no poder deshacerlo (para eso existe otro contrato legal, llamado divorcio). En cambio, llegados a este punto sí creo que los hijos (y quizá la hipoteca) son lo que realmente dificultan de igual manera, tanto en la pareja como en el matrimonio, la disolución de la unión. ¿Moraleja? El matrimonio no es una prisión. Son los hijos. Un poco de humor negro de conversaciones de parque entre madres nunca viene mal… ¡Feliz miércoles!

En la imagen, un anillo de la joyera Lilian Ginebra, a la venta en Etsy.

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