Maduración del estómago

Cuando Emma probó su primera papilla de frutas, se mostró muy receptiva. Le encantó. Parecía como si supiera comer desde siempre. Sabía utilizar la cuchara y disfrutaba con la compota de manzana. No obstante, pronto se dio cuenta que aquello no le sentaba del todo bien a su estómago, provocándole un insistente y doloroso estreñimiento. Más o menos, lo mantuvimos a ralla con seis semanas de Eupeptina, el medicamento que nos recetó la pediatra, ya que no hubo forma de regular el tránsito intestinal con una alimentación poco astringente (mucha ciruela, patata, calabaza y poca zanahoria, manzana, etc.). Respecto a la cantidad de comida ingerida, varía en función de si ha hecho caca, de si le duele la boca, de si le gusta el manjar y de la actividad diaria. Pero podríamos resumirlo diciendo que come desde que gatea hacia delante (se zampa los potitos grandes, de 200 gramos). Es decir, ha consolidado la ingesta de alimentos sólidos tras dos meses y medio de papillas y purés. Antes picaba un poco al mediodía y otro poquito para merendar. Pero como ella sabe perfectamente la cantidad de comida que necesita, nunca me ha preocupada que no comiera más de tres cucharaditas cuando el día anterior fueron seis. Ella verá. En lo que sí me volví un poco loca es en conocer sus gustos culinarios. A saber: quiere cosas sabrosas, no aburridas. Le gusta descubrir nuevos ingredientes. Le encanta variar de menú. Hay que tener mucho cuidado con la textura, ya que es fuente inagotable de rechazo. ¿Sal? Porqué no. ¿Especies? Me parece que le van a encantar. ¡Ah! Y no le gusta el calabacín, como a su padre. Mañana le prepararé un pure de patata (100 gramos) e hinojo (50), quizá con unas gotitas de zumo de limón. He leído que este tubérculo de sabor anisado es muy digestivo y está muy indicado para bebés con problemas de estreñimiento. De momento, come patata, puerro, calabaza, cebolla, tomate, judías, vainas, boniato, champiñón, chirivía, apio, espinacas (sólo se pueden comer tras ser cocinadas, ya que si el puré se guarda en la nevera un par de días, se forma un compuesto que provoca que los bebés se pongan morados, me explicó la pediatra), mandarina, naranja, manzana, pera, piña, plátano, mango (que le encanta), ciruelas, melón, caqui, arroz, pasta y pollo. Estos casi tres meses de sólidos me han servido para entender porqué se llama alimentación complementaria, ya que, efectivamente, el sustento de Emma ha sido la leche y todavía ahora, cuando siente malestar, lo sigue siendo.

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