Tapa de baño de un restaurante de Fresno (California)

Sobre nuestra vida (y mi anterior vida)

Últimamente estoy viendo series que me recuerdan lo fabuloso que era tener veintipico años (New Girl). Crisis. Será que ahora lo sobrevaloro y he olvidado lo que significaba tener compañeras de piso chungas, la incertidumbre de no saber si algún día encontraría el amor de mi vida y pillar enfermedades de transmisión sexual (Girls). O será que echo de menos tener conversaciones absurdas y hablar de lo mal que está el mundo sin que realmente me preocupe de una forma tangible, pero sí de una forma romántica. Será que ahora ya no puedo llamar capullos a los que mandan y al sistema porque ya formo claramente parte de él y he asumido que no va a cambiar. ¿Lo hará? Claro que no, ya he perdido la esperanza en el ser humano de nuestra sociedad. ¿Es esto madurar, crecer y ser adulta? ¡Pues vaya mierda! Me gustaría al menos tener un trabajo fabuloso para sentirme súper bien conmigo misma, pero no lo tengo. De hecho, reconozcámoslo de una vez en público, ni siquiera tengo trabajo. Desde febrero estoy buscando y sólo he encontrado mierdecitas y una cosita interesante pero muy, muy pequeñita. No soy económicamente independiente. Por si fuera poco, el verano pasado me lié la manta a la cabeza y me matriculé en un máster: Língüística aplicada a la enseñanza del español como segunda lengua. ¡Toma ya! Nada tiene que ver con periodismo, pero es mi Plan B. Porque yo lo que quiero es empaquetar mis cosas, las de Emma y las de mi chico, cruzar el charco y vivir aventuras: en Estados Unidos, Brasil… ¿O quizá en Hong Kong? Pero el máster lo acabo de empezar y todavía quedan dieciocho largos meses para terminarlo. ¡Dios! ¿Cómo voy a sobrevivir hasta entonces? Y no digo sólo económicamente, porque pedir dinero a tu pareja para comprarte una falda (o peor, a tus padres), es horrible. Definitivamente, no quiero esta vida. Estoy orgullosa de tener a Emma, me siento muy afortunada de haber encontrado a mi marido, pero ya estoy harta. Tengo que reinventarme. ¿Cómo, cómo, cómo? Tengo una crisis. Y cuidado, porque cuando tengo una crisis, ¡abro un blog!  Decidme, chicas, ¿sois felices? ¿Estáis viviendo la vida que querías vivir? Dice mi marido que tener sueños es importante, porque sin sueños te acomodas a lo que tienes y no avanzas…

Un besito y feliz fin de semana. Os dejo este fabuloso link con música divertida para bailar con vuestros bebés. Nosotras llevamos toda la semana levantándonos al ritmo de estas canciones. ¿Mi preferida? Hooray It’s my birthday! Definitivamente, necesito un día de helados.

Por cierto, dicen mis amigas sin hijos que no quieren tener hijos porque “todavía” tienen “muchas cosas que hacer” y que un hijo “te cambia la vida” (a peor, se entiende). Me niego a aceptarlo. ¿Acaso no puedes seguir soñando y tratar de cumplir tus sueños como una familia? Si no quieres tener hijos porque roban el tiempo, di solamente que quieres todo tu tiempo para ti. Aunque no lo comparta, ¡lo entiendo perfectamente!

En la imagen, la tapa pintada de un retrete del baño de un restaurante de Fresno (California). Perdonad la elección de la fotografía, pero creo que es la que mejor ilustra mi estado anímico: la vida es una mierda, pero por extraño y contradictorio que parezca, sigo sintiéndome feliz y afortunada.

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