iñas_pintadas

Preocupaciones obsoletas

Probablemente, aquí tienes la respuesta:

“Mira más allá del pasillo de los lácteos. Limita la leche y los productos lácteos a no más de una o dos porciones al día. Más cantidad no hará necesariamente bien a tus huesos, y menos también, siempre y cuando obtengas suficiente calcio de otras fuentes- Los alimentos no lácteos ricos en calcio los encontramos en las verduras de hojas verdes y el brócoli, los cuales también son grandes fuentes de vitamina K, otro nutriente clave para la salud ósea. Las habas y el tofu también pude aportar calcio”. 

Este es el primer punto que recomienda la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard en su interesante artículo Calcio y leche (cuidado, la traducción es mía, así que os recomiendo que leáis el original). Como soy intolerante a la lactosa, las noticias y los estudios relacionados con la ingesta de lácteos me producen gran interés. Tengo la sensación de que estudio tras estudio empieza a derrumbarse el mito de las bondades de la leche para dar paso a una nueva realidad: los lácteos no son bien tolerados por todas las personas, los lácteos son una gran fuente de grasa, los lácteos son un alimento que produce mucho placer a quienes les gusta y les sienta bien, pero que son prescindibles en una alimentación saludable. ¿Cómo sería esa alimentación saludable? El pasado abril la Universidad de Harvard sorprendió al mundo con su propuesta de pirámide alimentaria, que venía con un claro aviso: “No hemos sucumbido a las presiones de los lobbies. Más claro, agua. No han tenido en cuenta las presiones de la industria cárnica, de la industria de los alimentos procesados, ni tampoco de la industria ganadera.  Aseguran que se han basado en las evidencias científicas y, en base a ellas, este es el resultado:

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Mitad verduras y frutas. Un cuarto de granos enteros y otro cuarto de proteínas (“Escoge pescado, carnes blancas, huevos, legumbres y frutos secos; limita la carne roja y el queso; evita el bacon y los embutidos”, indican). ¿Lo cumplís? ¿Os gusta la pirámide-cuadrado de Harvard? ¿O sois pro mediterráneos o pro paleolítocos? Si sois vegetarianos, ¡estáis de enhorabuena! En la cuadrilla de madres y padres ya hemos tenido varias conversaciones sobre esta propuesta alimentaria. De momento, nosotros no la cumplimos: deberíamos incluir más grano entero (ese es el principal obstáculo para nosotros) e incluir más verdura verde. Y brócoli. El brócoli parece ser la verdura diez. ¡Debo empezar a incluirla ya! Pero ganas no nos faltan de caminar en esa dirección. En cuanto a Emma, ella se encuentra en plena fase de descubrimiento de los los lácteos. Durante la lactancia materna, no tomó ningún lácteo. Los rechazaba. Después, tras varios meses, le empezaron a gustar los yogures. Las pasadas Navidades, descubrió la leche con Cola-Cao y, recientemente, los quesitos. Siguiendo la propuesta de Harvard, le limito la ingesta a dos porciones al día (por ejemplo, esta mañana ha desayunado leche con cacao y ha elegido un quesito de postre para la comida en las colonias de verano). ¿Qué os parece?

En las imágenes, Emma bebiendo leche con cacao y la pirámide alimentárea de Harvard.

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