Balance: lactancia materna

¿Increíble, no? Al menos, es lo que siento cada vez que miro a mi hija. A los cuatro meses pesaba 8.090 gramos. No sólo ha doblado su peso de nacimiento, sino que ya lo ha superado. Y sólo con leche materna. Cada vez que la veo mamando, no puedo evitar pensar en lo increíble y maravillosa que es la lactancia materna. En cómo las mamíferas somos capaces de alimentar a nuestros cachorros con nuestra fábrica de leche. Si el embarazo es asombroso, el saber que ahí dentro se está formando un ser humano, la lactancia materna no lo es menos. Ahora bien, si tengo que ser honesta, requiere sacrificio por parte de la madre: el restaurante está siempre abierto (y su único cliente es de apetito voraz). Dado el fenomenal crecimiento de la pequeña, la pediatra ha insistido en que continuemos con la lactancia materna en exclusiva hasta los seis meses. Ha hecho hincapié en que Emma no necesita cereales y que podemos empezar con la fruta a partir de los cinco meses y medio, para que poco a poco descubra algo nuevo.

En la foto, Emma, que con sus 69 centímetros y 8.090 gramos se sale de las tablas de crecimiento y supera los percentiles.

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