hormigas_peleando

Peleas entre niños de dos años

La semana pasada os conté cómo mejoré la comunicación con Emma cuando la fiera gimotea. Ayer también cogí otro truco, esta vez de la educadora de Emma, que para mi es siempre fuente de inspiración. Os cuento la situación: Emma coge el brazo de su amiga empujándola y haciéndole daño. Le digo a Emma que le pida perdón a la otra niña. A continuación, la educadora le dice a la otra niña: “Dile a Emma: ¡Mina, ez!”. Mina, ez, en euskera, quiere decir, textualmente, “daño, no”. Es decir, la educadora le pidió a la víctima que se plantara ante la agresora y se defendiera a sí misma sin pegar. Sólo con palabras. ¿Sólo? ¡Las palabras son mucho! Y así lo hizo la pequeña.

Mi cerebro hizo click. La educadora me explicó que hacerles pedir perdón no está mal, para que aprendan de cara al futuro, pero que de momento todavía no saben el significado de esa palabra. En cambio, si les enseñamos a defenderse ahora, les estamos empoderando, contribuyendo a mejorar su autoestima y enseñándoles a resolver por sí solos un conflicto de un modo positivo. Que ella misma había visto a un niño de tres años plantándole cara a otro de seis, que acabó dándose la vuelta e irse sin pegar. Pero un detalle esencial: la educadora se pone detrás de la víctima, le toca suavemente el hombro y le anima a decirle al agresor mina, ez (que los peques son muy pequeños y nos siguen necesitando para sentirse seguros y dar los primeros pasos). ¿Os gusta el truco? A mi me parece genial y es lo que voy a hacer a partir de ahora cuando peguen a Emma. Y cuando ella sea la pegona, seguiré insistiendo en que pida perdón.

En la imagen, un primerísimo plano de dos hormigas peleándose, capturado por el fotógrafo indonesio Shikhei Goh.

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