mesa_infantil

El niño autónomo (y sus riesgos)

Cuando el niño está enfermo, darle el antibiótioco puede convertirse en una tarea titánica, además de sumamente desagradable porque las fieras se niegan a tomarlo. ¿Verdad? Mhhhh… No siempre.  En la mañana de ayer domingo, último día de antibiótico contra la escarlatina, le dijimos a Emma antes de salir de casa:

– Emma, ven, ¡el antibiótico!

“Ya me lo he tomado”, respondió la fiera.

– “¿Qué? No digas mentiras, cariño”, respondí mosqueada.

– “Ya me lo he tomado”, insistió.

– “¿Verdad o mentira?“, le pregunté mirándole a los ojos.

– Verdad.

Sus ojos parecían decir la verdad, así que me fui a su habitación, donde la noche anterior dejé olvidado el antibiótico y la jeringuilla encima de la mesita de noche. Y tal y como la niña decía, en la jeringuilla había restos recientes de antibiótico. Con esta historia hay dos moralejas: la más evidente, que siempre hay que guardar lejos de las fieras los medicamentos y no dejarlos olvidados a su alcance. La otra, es que los niños pequeños son mucho más responsables de lo que creemos, si les damos esa opción, e incluso pueden llegar a tomarse el antibiótico solos. ¿Cómo hemos llegado a ese punto? Creo que ofreciéndole opciones: “O te obligamos,  algo muy desagradable para todos, o te lo tomas tú sola”. En cada enfermedad, en la primera toma, elige la mala opción de obligarla. Afortunadamente, luego escoge tomarlo ella sola si se lo puede preparar: agita la botella, la abre, saca la medicina con la jeringuilla, se lo toma sola. Pero lo de ayer, en fin, fue una historia que nos dejó ojipláticos a maridín y a mi.

En la imagen, vía Pinterest, una magnífica y sencilla opción para crear una mesa infantil. Mejor que una foto de un antibiótico, ¿verdad? ¡Feliz lunes!

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