El lenguaje de los bebés 

“¿Deeémma?”, pregunta la fiera sobre sus calcetinas.

“Sí, de Emma”, respondo.

“¿Deeémma?”, vuelve a preguntar sobre su body.

“Antes de Paul e Ida, ahora de Emma”.

“Paul, Ida. Emma”, aclara ella.

La primera frase que pronunció la niña fue “qué es esto”, pero lo decía con asertivamente. Es decir, sin tono de pregunta. En cambio, ahora cuando junta la preposición de con su nombre (de forma muy clara) le añade un tono  de pregunta exageradamente pronunciado que me resulta graciosísimo. Con la nueva entonación aprendida vamos practicando con las pertenencias de la niña por toda la casa. Decidme, ¿vuestros hijos ya cambian de tono si preguntan u ordenan? ¿Cómo vamos de frases? Nosotras ampliamos el vocabulario a pasos agigantados, pero las frases se nos resisten… ¡Todo llegará! Además, estoy muy orgullosa del vocabulario técnico de la fiera sobre su pasión, los aviones: jumojet, airbus (“erbus”), zepelin, flaps, motor, hangar, maleta, mochila, etiqueta, aeropuerto, Berlin, París y “al mar” (adonde los aviones viajan cuando van a Barcelona, le digo yo.

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