Crianza

1. Creer que la lactancia materna se establece en diez o quince días a lo sumo, cuando son necesarios dos meses.

2. Creer que a partir de los dos meses tu bebé espaciará las tomas más de tres horas, cuando en realidad toma el pecho más frecuentemente (incluso por la noche).

3. Creer que todos los bebés son unos dormilones y que tú tendrás tiempo hasta para leer una revista.

4. Creer que los bebés son ligeros hasta que cumplen un año (y que entonces ya no es necesario cogerlos tan a menudo porque andan).

5. Creer que tú eres la única persona que puede consolar y dormir a tu bebé, cuando con los demás se siente muy a gusto e incluso les beneficia el contacto con familiares y amigos.

6. Creer que el corrector de ojeras iba a ser tu aliado. Ya lo dicen las modelos y actrices en las entrevistas: “¿Mi secreto de belleza? ¡Dormir ocho horas!”. Por fin le encuentro el sentido a esa frase, que antes me parecía estúpida y arrogante.

7. Creer que con la lactancia materna ibas a perder todo el peso de más ganado durante el embarazo, cuando sigues sin privarte absolutamente de nada y te alimentas hipercalóricamente todos los días.

8. Creer que no te iban a salir manchas marrones en la cara (melasmas) porque utilizabas protección total, cuando lo cierto es que las hormonas son más poderosas que la mejor protección solar de cualquier farmacia.

9. Creer que lo estás haciendo bien con tu bebé cuando lo estás haciendo mal.

10. Creer que lo estás haciendo mal cuando lo estás haciendo bien.

En la foto, el faro de Greetsiel (Alemania), que ilumina a los marineros del mar del Norte para que no pierdan el rumbo en las oscuras noches. Casi nos casamos ahí, pero el Ayuntamiento lo estaba reformando y las bodas civiles pasaron a celebrarse en otro lugar menos mágico. Así que nos fuimos al pueblo de al lado, donde pudimos disfrutar de una boda en un ¡molino de viento! Fue estupendo.

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