el_divorcio

Relaciones de pareja

Te casas, te descasas. Si no tienes hijos, todo es más sencillo y no hay tanto estigma de por medio: la divorciada, la madre soltera, el padre ausente (el divorciado, el padre soltero, la madre ausente). Parece que el divorcio es un dramón, cuando en realidad los tragicómicos somos nosotros: las parejas van y vienen, los hijos nacen, crecen y se van, la vida cambia, las circunstancias varían y, sobre todo, que somos personas. Y que no me cuenten milongas, que hay muchas parejas casadas donde el amor no fluye.

El otro día maridín y yo cumplimos cinco años de casados y en estos años ha habido muchos momentos bajos… Bajos de verdad. Y más que los habrá, si no nos hemos divorciado antes, claro. Más o menos nosotros nos planteamos el divorcio cada seis meses. Ya me estoy empezando a acostumbrar. De hecho, me lo tomo con naturalidad. A maridín todavía le cuesta un poco, pero creo que está empezando a desdramatizarlo. Él lo ve de forma mucho más negativa porque dice que si nos divorciamos él saldría perdiendo. Hombres, son el centro del mundo, ¿verdad?

A lo que iba, que tenemos muchos momentos malos. Hace poco le dije que es que nos han pasado muchas cosas en poco tiempo y que de las maravillosas parejas que conocemos ríete tú de las que sobrevivirían a los siguientes acontecimientos que de sobra conocéis:

  • parto con fórceps, quinto piso sin ascensor, maridín con hernia discal, posterior operación de hernia discal y bebé recién nacido de alta demanda. Todo a la vez.
  • dos mudanzas, que eso genera una tensión enorme.
  • criar a una hija sin familia cerca. Ni la mía, ni la suya. Sin niñeras; sólo guarderías y escuelas.
  • yo sin trabajo (este es un factor tan importante como el primero), algo que me resintió profundamente.
  • sobrevivir al aburrimiento mortal del minipubelo.
  • sobrevivir a nuestras diferencias culturales germano-ibéricas (este punto merece un post aparte).
  • sin asistenta doméstica (en cuanto nos lo podamos permitir, pagaremos a alguien para que nos ayude con las ingratas tareas del hogar, ¡cuántas discusiones nos ahorraremos!).

¿A que puesto todo junto el asunto tiene cierta enjundia? ¡Claro que hemos estado al borde del divorcio! ¿Quién en nuestro lugar no lo estaría? Y no es que ahora que poco a poco vamos solucionando los puntos que hacen trastabillar nuestra relación lo contemple como una posibilidad más lejana, qué va, es que como decía al principio, ahora me lo tomo con más naturalidad. Si nos divorciamos, nos divorciamos. ¿Y qué? No será ningún drama si afrontamos el proceso con dos dedos de frente. Ya, ya sé que todos conocemos muchas historias que son verdaderos dramas pero tratemos de focalizar la atención en lo positivo:

  • Cuando una pareja no se entiende, no se entiende. Seguir junta no es el mejor camino.
  • Si no nos entendemos, no ofrecemos un buen ejemplo a nuestra hija.
  • Aún somos medio jóvenes y medio guapos, tampoco sería tan descabellado pensar que podemos “rehacer” nuestras vidas (como odio la terminología asociada a los divorciados).

Y después de reflexionarlo mucho, tras un periodo en el que sólo pensaba en su parte de “culpa”, creo que tengo mucha suerte de que maridín todavía esté conmigo después de estos cinco años. Ha sido un fiel compañero de batallas y locuras. Al pobre le traigo de cabeza con mis cosas mediterráneas, no hay que olvidar que, al fin y al cabo, él es un sólido teutón (que inevitablemente me trae de cabeza). Pero en definitiva pienso que somos dos machos alfa viviendo juntos. Y nuestra niña, una reina mora. La convivencia es un reto… Y si algo de todo esto os suena a chino o lo estáis leyendo bajo el juicio demoledor de la casada feliz que nunca se divorciará, cuidado, nenas, que un día leí un artículo del Huffington Post sobre las 10 cosas que no debes pensar sobre el divorcio y la décima no se me olvidará jamás: “No pienses que nunca puede pasarte a ti”, concluía el decálogo. El futuro es incierto y aunque creas conocer profundamente a quien comparte tu cama, me atrevería a decir que eso es imposible, ya que a veces ni siquiera nos conocemos a nosotros mismos. ¿Melodramática yo? No, no. A veces me acuerdo de una lectora divorciada que me escribió diciéndome que parecía que la vida de las blogueras era de color de rosa y, de tanto en tanto, me fuerzo a contar lo que no queremos reconocer un público. Por cierto, maridín ha leído el post cuando estaba en fase de edición y me pregunta qué que dicen las lectoras… ¿El divorcio ha rozado vuestro matrimonio? ¿Cómo habéis capeado el temporal? Si estáis separadas, ¿tan malo es? ¿Alguna piensa que nunca le puede pasar a ella? ¿Por qué? ¿Hay que creer eso para formar un escudo protector anticrisis maritales?

En la imagen, un árbol maduro y sólido, pero cualquier tormenta puede dejarlo tocado con un rayo…

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