Enfermedades comunes

Emma se retorcía de dolor la pasada noche, echando atrás la cabeza y el cuerpo. No sabíamos qué le pasaba y el paracetamol apenas había hecho efecto (sólo durante dos horas), hasta que se frotó los oídos. Durante las últimas semanas, había despreciado los perniciosos efectos de los mocos y de los catarros en la salud de los bebés. ¿Consecuencia? Los dichosos mocos han escalado hasta el oído derecho de la pequeña, provocándole una probable inflamación de oído. Digo probable porque la pediatra no podía verlo claramente, ya que tiene mucha cera alrededor del tímpano. Además, una muela de abajo está cortando la encía y parece ser que, debido a la dentición y a la posible otitis, le duele toda la mandíbula. El tratamiento es bien simple: ibuprofeno cada ocho horas durante dos días. Y luego, revisión con la pediatra para evaluar la situación. El dolor de oídos en el bebé es una enfermedad muy común. Todavía no tienen completamente desarrollados los huesos del oído (las trompas de Eustaquio), por lo que fácilmente les sube la mucosidad, creando un agradable caldo de cultivo para las bacterias. Las recomendaciones genéricas de los pediatras son que el bebé duerma con una almohada debajo de la zona de la cabeza del colchón, que tome leche o el biberón algo incorporado (no tumbado, sobre todo cuando tiene mocos) y que le cuiden en casa, en vez de en la guardería, terrible foco de infecciones. Además, para los mocos nuestra doctora nos ha aconsejado miel con leche caliente antes de dormir, pero a partir de los doce meses. De momento, mucha homeopatía, agua y zumo de naranja.

En la imagen, Emma en el parque mimosa, pachucha y protestona, cuando todavía no sabía qué le pasaba.

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