Balance: posparto

Cuando veo pantalones como estos, me entran unas ganas locas de perder peso. Claro que para ello debería dejar de saciar mi voraz apetito con toneladas ingentes de grasas saturadas (madalenas, chocolate, helados, etc.). Qué inocente era cuando pensaba que con dar el pecho ya iba a perder los cinco quilos de más que en mis caderas, trasero y estómago se han instalado. ¿Será posible? ¿Por qué no se marchan ya? Dice mi marido que con que pusiera un poco de mi parte, ya lo habría conseguido. Seguramente. ¿Seguramente? No sé, a veces dudo. Tengo la sensación de que mi metabolismo retiene todas las grasas que ingiero para convertilas en leche o, en su defecto, almacenarlas por si acaso vienen tiempos de escasez. Cada semana intento decirle a mi subconsciente que tenemos la suerte de vivir en Europa, donde la comida sobra e incluso, se tira a la basura. Pero parece que no me escucha y sigue anclado en el pasado, cuando vivíamos en la incertidumbre constante de la escasez de alimentos. ¿Y vosotras? ¿Ya habés perdido peso? ¿Os pondrías a dieta? Nunca me he puesto a regimen, así que no sé que hacer. Bueno, sería una dieta la mar de sencilla: comer lo de siempre, en las mismas cantidades, y sustituir el dulce por algo sano. Sólo hay un gran problema: la ausencia de voluntad. Quizá deba pegar en la nevera la foto de estos maravillos pantalones, que tan bien me sentarían sin los cinco quilos de más.

En la foto, el modelo Blue Bells Blue Stretch de la diseñadora Emerson.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...