El sueño del bebé

Mi madre cogió a Emma ayer para dormirla en su siesta de la mañana. La puso en su nueva cuna y le dio cuerda al móvil, por lo que la rana, el pato, el pollo y el conejo empezaron a dar vueltas al son de una dulce nana. Luego me contó que Emma se quedó arrobada mirando a sus nuevos amigos. Los miró, los miró y los miró… ¡hasta que se durmió! No quise echar las campanas al vuelo, pero me puse muy contenta ya que era la primera vez que la pequeña se dormía sola en su cuna (en la minicuna tampoco lo consiguió, siempre al pecho). La gran hazaña se repitió en la siesta de la tarde. ¡Bien! Llegó la crítica hora de la noche y le di el pecho tumbada en la cama, hasta dormirse. Unos minutos después, el fatídico timbre del teléfono la despertó. Entonces entré en su habitación y le di cuerda al móvil. Ella ya no se fijó en él, sino en mi, su santa fuente de alimentación. Pero se volvió a dormir. Sola. Esta mañana ha repetido la hazaña. No os podéis imaginar lo contenta que me encuentro. Por cierto, ¿cómo van esas fotos con vuestros bebés? ¿Alargamos el plazo? ¡Animaros y enviadme alguna!

Aquí os dejo el enlace del blog de comida familiar y muy apetecible Pimienta rosa. ¡Ñam, ñam!

No todas las novias visten (sólo) de blanco.

El mago de Oz en versión agenda, perfecta para anotar el día a día de vuestros bebés.

¿Familia numerosa? ¡No hay problema! En esta habitación caben muchos hijos y viven en harmonía. ¡Que paséis un buen fin de semana!

En la foto, la cuna y el móvil de la pequeña.

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