Elección de los padrinos

La vida es corta. Conviene vivirla tal y como te gusta, disfrutarla al máximo, saborear los días. Es la gran lección que aprendí escribiendo sucesos para la prensa local. Luego me quedé embarazada. Fue entonces cuando me entró un terror enorme hacia la muerte y la enfermedad, tan habitual en mis últimos artículos. Cuando mi pareja salía a tomar una cerveza con sus amigos, me impacientaba como nunca antes. Sabía que él estaba bien… ¿o no? ¡No, no podía morirse! Ese miedo irracional se fue diluyendo poco a poco poniendo mucho de mi parte, librando una ardua lucha entre mi cerebro y corazón. Pero todavía ahora tengo punzadas, que se extienden hacia mi misma. ¿Y si nos ocurre algo? Debemos buscar padrinos para nuestra pequeña. Ahora entiendo perfectamente esa figura y espero que las personas elegidas acepten su difícil rol. ¿A vosotras os ocurre algo parecido? ¿Ya habéis hablado con alguien para que se encargue de vuestro hijo si algún día faltáis?

En la imagen, al fondo, el parque nacional de Yosemite (California).

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