Los perros

La sabiduría popular dice que los perros son el mejor amigo del hombre. No te traicionan, te dan afecto incondicionalmente y cuando te ven, mueven la cola alegremente. Si viviera en el campo, tendría un perro. O varios, que ellos también hijos. Las personas a las que no les gustan esgrimen argumentos acerca de la higiene y las posibles enfermedades que transmiten. ¡Ja! Recordemos que en esta casa la mayor portadora de virus es Emma, gracias a la guardería. ¿Y es que hay algún lugar más antihigiénico que la guardería, dónde las cuidadoras cambian pañales sin parar y los bebés lo muerden todo?  Es más, si viviera en el campo, tendría una mini huerta, unas gallinas, algún gato (por aquello de los ratones) y varios perros. Y ya sé que todo ello me daría un trabajo infernal, pero ¡qué afición más sana! Y cuántas cosas de valor podríamos enseñarle a Emma. Porque seamos sinceras, leerle cuentos sobre animales e imitar el sonido está bien, pero la niña no ha visto una gallina en su vida e igual acaba pensando que los huevos crecen en la nevera. Pero volvamos al asunto del can. Cuando Emma era más bebé, se asustaba al ver a un perro del mismo modo en que lo hacía cuando le enseñaba un peluche. Poco a poco, ha ido perdiendo el miedo a ambos. De hecho, a principios de invierno se hizo amiga de Kito, el perro de Ana, Sergio y Alberto, y ahora cuando ve un perro por la calle quiere acariciarlo. Las familias que tienen perros explican que son una compañía estupenda para los niños, que juegan con ellos y les dan cariño. Pero no todos, ¿eh? Que de vez en cuando nos topamos con una oveja negra… Recuerdo a Lisa, ¡qué horror de perra! Cuando nací, la destroné del centro de atención que ella se había ganado año tras año en su casa (la de mis abuelos maternos). Por tanto, me odiaba. Desde que me oía subir por las escaleras corría por el largo pasillo ladrando como si yo fuera un ladrón. Sin embargo, cuando Lisa falleció, llegó Lluma, y después Lua. Ambas eran unas bóxer adorables y juntas pasamos unos días de juegos estupendos. Desde que el ser humano vive en el asfalto, se mezcla poco con otras especies animales. ¿No os parece una pena? Ah, y si os preguntáis porque no tenemos perro, ahí va la respuesta: jamás en un piso. Y vosotras, ¿qué opináis acerca de la relación entre un perro y un bebé?

En las imágenes, Emma, Kito y yo el pasado mes de marzo.

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