Alimentación complementaria

La introducción de los sólidos ha venido acompañada de muchas dudas de madre primeriza y de un agudo estreñimiento para mi sol. Nuestra pediatra nos ha recetado Eupeptima, unos polvos de magnesio y sodio que favorecen la retención de líquidos en el intestino, para que se ablanden las heces y así el bebé pueda expulsarlas sin dolor ni tanto esfuerzo. La pasada noche, Emma me despertó a las 3.30 horas para hacer caca (una bolita), pero esta mañana ya ha hecho más y algo más blanda. Así que todavía no le he dado la medicina porque, tal y como dijo su pediatra, tenemos que intentar regular su tránsito intestinal de forma natural. Para ello me recomendó darle zumo de naranja en ayunas. Le pregunté si la ciruela era una opción, y me dijo que sí, que también. Así que ahora intentamos arreglarlo del siguiente modo: cuando se levanta, unas cucharaditas de ciruela roja madura bien triturada. Cuando tiene hambre, mucha leche de mamá. Para comer, le sigo dando el puré de verduras, pero he reducido el volumen de patata y he añadido calabaza, que es más laxante, a la mezcla de calabacín y puerro. Para la merienda, de momento voy a quitarle completamente la manzana, que es muy astringente, y la he sustituido por pera (pera, algo de plátano y zumo de naranja). Además, hoy la pequeña me ha dado una grata sorpresa. Estábamos comiendo en El Pinar de Castellón (una zona de pinos y barbacoas para comer al aire libre) cuando Emma se ha abalanzado sobre la tajada de melón. Como el melón también es laxante, la he dejado hacer… ¡y vaya si le ha gustado! No sé si es porque tenía hambre o porque le aliviaba las doloridas encías (le están saliendo los dientes) pero ha comido bastante y sin triturar. Ella ha parecido satisfecha y cualquier día le voy a poner la fruta en los mordedores antiahogo que venden en carrefour y en alguna farmacia. En cuanto a mis dudas, he aquí la más importante: ¿por qué la comida para bebés que preparamos en casa debe ser tan sosa y repetitiva? Quizá es por falta de información y tiempo de charla entre el facultativo y los padres, pero no sé cuándo debo introducirle los alimentos ni cuáles. Voy informándome en libros de puericultura, pero el criterio varía bastante dependiendo de en qué país estén editados. También me resulta muy extraño que a las madres nos prohíban la sal y las especias (como el laurel que le echo al puchero, por ejemplo), pero que en la papillas que se venden en supermercados y farmacias para bebés de más de cuatro meses lleven muchas verduras diferentes, sal, laurel e, incluso, caldo de ave. Lo que me disgusta sobremanera es tener que ceñirme a una lista de alimentos o a unas papillas que no se corresponden con la estación en la que nos encontramos. Ahora no es tiempo de naranjas, son muy malas, muy viejas y muy caras. Pero hay unas ciruelas riquísimas, así como unos melocotones que huelen fenomenal y melones en su punto. No sé, algo me chirría. 

En la foto, Emma comiendo melón.

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