Emma hace pipi en el orinal con 17 meses

Emma hace pis en el baño

Hace unos meses hablábamos del abandono temprano del pañal con la noticia de Izabella, un bebé de seis meses de ascendencia india que ya utilizaba el orinal. Su caso me hizo reflexionar acerca del uso del pañal hasta, como mínimo, los dos años. ¿Es necesario en todos los bebés o es una pauta cultural? Decidí que se trataba, una vez más, de una costumbre de nuestra sociedad. Por tanto, cuando Emma estuviera preparada para despedirse de los pañales lo intentaríamos independientemente de su edad. Compramos el orinal de Ikea (tres euros) e hicimos la prueba de sentarla un día. Lloró, gritó, pataleó… ¿Pensó que el orinal iba a tragársela? Por aquel entonces, Emma ya se señalaba el pañal después de haber hecho caca. Pero no era suficiente. Guardamos el orinal en la despensa y, desde entonces, a veces la niña me acompaña al baño y escucha la correspondiente explicación: “Mira Emma, mamá hace pis”. Cuando termino: “Emma, ¿le decimos agur* al pipi?”, tiro de la cadena y le digo adiós con la mano. Emma también le dice adiós e intenta tirar de la cadena. Pues bien, llevábamos unos días que los cambios de pañal eran terribles. Terribles como nunca antes lo habían sido (y os prometo que habían antes ya eran fatales: una lucha constante entre la fiera y sus progenitores). Harta de tanta guerra le dije ayer a mi marido: “Oye, ¿y si lo intentamos?”. “Por mi ¡perfecto!”, respondió él. Dicho y hecho. Antes de bañarse, saqué el orinal y le pedí a Emma que se sentara e ¡hizo un pipi! Después de bañarse se quedó jugando desnuda y empezó a hacer pis encima de una alfombra: “¡Emma! ¡Pipi aquí no! ¡En el orinal!”. La pobre, no sé si del susto, paró de hacer pis, fue conmigo de la mano al baño, se sentó en el orinal y ¡voilá! Seguimos: esta mañana nos hemos levantado, hemos ido (juntas) a hacer pipi y, después de desayunar, me ha pedido ir al baño y ha hecho dos gotitas. (Aunque hayan sido sólo dos gotitas las hemos jaleado como si hubieran sido la meada del siglo, hemos tirado de la cadena y casi, casi les hemos hecho la ola. ¡Actitud positiva y refuerzo del buen comportamiento!). Su padre y yo no podríamos estar más orgullosos.

En la imagen, Emma, que acaba de cumplir 17 meses, en casa esta mañana con sus primeras braguitas.

*Agur es adiós en euskera.

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