a los bebés les encanta jugar con el agua

Los bebés y la fascinación por el agua

Pensé que Emma tardaría más tiempo en descubrir el tesoro del caserío… Los caseríos se nutren del agua del subsuelo y cada uno tiene su propia fuente. Los autóctonos le llaman el manantial. Se trata de una fuente por la que siempre mana el agua (en la zona no se recuerda un tiempo de sequía). Por tanto, e inevitablemente, Emma tiene su propio manantial privado que ni siquiera debe activar ya que a todas horas, a cada segundo, el agua brota de él, saliendo a través de una manguera y se deposita en un estanco de piedra, por donde vuelve al río del fondo del valle. No hay botones duros que apretar ni palancas que girar. Muchas diréis que la tragedia se masca: vamos de cara al invierno, hará frío, la niña se empapará, se resfriará, bla, bla, bla… ¡Non te preocupare! Su abuela alemana se encargó de comprarle un fantástico traje de lluvia y con las botas de agua tenemos el kit completo. La niña tiene permiso y derecho a jugar con el agua. Tanto es así que hoy hemos recogido agua con el cubo de la playa para regar los geranios. ¡Ah! Todavía no os había comentado que el agua que proviene de los acuíferos está muy fría… Tanto que en pocos minutos a Emma se le quitan las ganas de seguir jugando. ¡Je, je! Lo de los niños y el agua es tremendo. No conozco a ninguno que no sienta una fascinación gigante por este elemento. Emma incluso ha llegado a fabricarse sus propios charcos (tirando el agua de la botella al suelo) para poder pisarlos. Algo que aunque me enfade, me parece tierno. ¿Son vuestros bebés una excepción?

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...