Emma tras una semana comiendo poco

Tras una semana de enfermedades

Hacía tan buen día, que ayer nos fuimos en la playa. Enseguida nos dimos cuenta de nuestro garrafal error: imposible encontrar un sitio para aparcar, gente a rebosar en la playa, muchísimas personas en la zona arbolada, etc. Fuimos a la playa de Gorliz, cerca del merendero de la última barbacoa de madres primerizas. Allí el agua está tranquila y en la orilla se forman unos estratégicos charcos en marea baja con agua recalentada, perfectos para los más pequeños. Emma se lo pasó pipa cogiendo la arena mojada con las manos y lanzándola. Compartimos charca con tres niños de entre tres y cuatro años y una niña de siete. Aquí os dejo una parte de la interesante conversación que mantuvimos:

– ¿Por qué tu hija tiene la potxoleta* tan pequeña?

– Porque ella es pequeña. ¿Tú cómo tienes el pito?

– Pequeño. Pero mi padre lo tiene grande, ¿eh?

– Claro, porque es mayor.

Como veis, no me cuesta nada entrar al trapo, ¡je, je! He de decir que ya habíamos entablado confianza después de que el niño me preguntara por tooodos los nombres de las personas de mi familia.

En la imagen, Emma en casa antes de ir a la playa. ¿No echáis de menos su gran barrigota? La ha perdido después de más de una semana comiendo poco. Ay, bichito.

* Potxoleta es el nombre vasco con el que en Bilbao nombramos la zona genital de las niñas, utilizado habitualmente entre los más pequeños.

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