Juguetes para bebés

Comprar juguetes para un bebé tiene cierto misterio. Como en el resto de ámbitos de su vida, como la comida y el sueño, encontrar lo que más le divierte a tu hijo implica tiempo, paciencia e ir conociendo sus gustos poco a poco. El primer juguete de Emma fue Hipo el hipopótamo, un sonajero de Ikea que cuesta tres euros. Lo fiché en el grupo de crianza de la matrona, donde dos bebés que ya podían sujetar objetos se divertían con él. Una de mis amigas de la infancia, Alba, madre de dos mellizos, me aconsejó Sophie la jirafa para aliviar las primeras molestias de los dientes y porque es un juguete estupendo para agarrar, bien por el cuello, bien por las patas. La ha mordisqueado tanto que apenas le quedan manchas.

Su abuela alemana le regaló este libro que cruje y su primer par de llaves, que la entretuvieron muchísimo durante el tercer y cuarto mes.

Los crujientes roscos del libro del caracol (uno lo hemos extraviado) también vivieron su apogeo durante el cuarto y quinto mes de vida de Emma.

Por aqulla época empezó a cogerle cariño a Marina la sirena (de la casa Lamaze). La llevábamos colgando del carro y la mantenía entretenida en nuestros largos paseos. Esta muñeca es realmente maravillosa: tiene muchas texturas diferentes para explorar, mordedor, sonajero y un espejo.

No obstante, cuando la pequeña aprendió a desplazarse y a alcanzar objetos que no le pertenecen, los juguetes han quedado relegados a un segundo y poco interesante plano. Para que la distraigan, deben estar muy, muy bien pensados. Rayito el perrito, de la fantástica marca Vtech, consigue captar su atención cada día, lo cual es mucho. En general, podríamos decir que estamos en una etapa en que para que los juguete gusten deben cantar, iluminar o ir sobre ruedas. Me está resultando difícil encontrar pelotas del tamaño del bebé, y aptas para ir a la boca, así que de momento se entretiene con Greta la furgoneta, también de Vtech, que además de rodar, la invitar a subirse “a la furgoneta tan rápida como un cometa”.

Emma también es muy feliz jugando con sus cubos de madera de Plan Toys. Con lo que Emma no juega, es con muñecos de peluche. Nunca le han gustado e incluso la asustan. Quiero comprarle alguna marioneta de trapo, para ver si así se le va pasando el miedo. Dentro de poco, tenemos planeada una visita a Ikea, donde pensamos arrasar en la sección infantil. Recuerdo que una vez pasé por allí con mi madre y ella entornó los ojos y exclamó: “Cuando tenga un nieto, se lo pienso comprar todo, todo y todo. Lo voy a malcriar mucho y tú no podrás hacer nada”. Ok, mamá. ¡Es tu turno!

En las imágenes, los juguetes de Emma y la niña con Rayito el perrito, feliz tras haberle sacado la correa.

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