Relaciones de pareja

Esta mañana mi consorte y yo hemos discutido. Recientemente me prometió que iba a ser Mr Cocina. ¡Ja! Como no quedaba café (su café, que yo con un descafeinado me conformo), ha pasado de preparar el desayuno. Para más inri,  ha olvidado preparar las tarteras para subir en funicular al monte Artxanda y comer de picnic. Pero, ¿de qué va? Menudo cabreo he cogido. Ciertamente su movilidad es todavía muy reducida y la ayuda que puede aportar para el buen funcionamiento de esta casa es limitada. Pero si se compromete, y puede hacerlo, ¡que lo haga! A mi no me dan las horas con la niña y día sí, día no, me quedo sin duchar. Desayuno cualquier cosa y como algo aquí, algo allí. Hasta ahora, mi marido no era parte activa de esta familia. Por tanto, ni decidía, ni organizaba. Pero ahora que ya puede aportar algo de trabajo, se ha abierto la veda de las discusiones. Cuando nace un bebé, todas las parejas deben reajustarse: la relación amorosa, las labores domésticas, el cuidado del nuevo miembro. Los adultos deben llegar a acuerdos, consensos, exactamente, y eso exige un periodo de adaptación que, por fin, hemos empezado. Hoy mismo. A ver qué tal… Por cierto, en ello anda Una mamá española en Alemania, que con este post me he reído hasta decir basta. Que lo disfruten, señoras.

En la foto, mi maridín, al que buen chorreo le ha caído hoy, cogiéndome amorosamente de la cintura.

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