pancakes

Amigdalitis con manchas

Cuando el pediatra dice escarlatina,  tú probablemente entornas los ojos y te quedas unos segundos conteniendo la respiración. ¿No era una enfermedad erradicada? No. ¿No es una de esas enfermedades que sólo pasas una vez? No. Pero tampoco es para tanto… Es como una amigdalitis con manchas. El truco es cogerla antes de que la cosa desparrame (con manchas y granitos por todo el cuerpo). Y he aquí las señales que me dio la fiera para llevarla enseguida al pediatra: fiebre alta repentina (más de 38º) y que se quejara tanto de la garganta me hizo sospechar que aquello era algo más que un virus cualquiera o una gripe. Ni siquiera me había fijado en que alrededor del cuello tenía unas manchas con forma de telaraña. Sólo me parecía raro que le picaran tanto los ojos y los tuviera muy llorosos, a la vez que se quejaba de que le picaba el área genital (las mucosas son muy sensibles a la escarlatina). Pero ya está. O casi. Todavía nos quedan unos días de antibiótico (diez en total) y que la convaleciente se recupere del todo, ya que sigue floja. Pero ha empezado a jugar. Hoy la he dejado con el padre, que está de baja por gripe (¡menudo panorama!) y yo me he escapado al vivero empresarial para avanzar un poquito con mis proyectos laborales. ¡Feliz martes!

En la imagen, los pancakes del blog Kanela y Limon. En casa los preparamos cada fin de semana o en días como hoy, en los que hay que mimar a maridín y la fiera para que se recuperen. Son facilísimos de preparar y están ¡deliciosos!

 

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