Semana 38

Termina una semana caracterizada, otra vez, en asumir los miedos del parto (da igual que la niña sea larga, da igual que la niña sea larga). Físicamente, poca cosa ha cambiado, excepto que tengo la sensación de que el bebé ha descnendido un poco, ya que respiro con menos dificultad a pesar de estar resfriada (los sudores nocturnos tienen la culpa). Quizá el descubrimiento más interesante de esta semana ha sido la confirmación de mi tía acerca de la coincidencia de los movimientos fetales y la vida extra uterina. Llevo meses diciéndole a mi madre y a mi marido que Emma va a ser una niña muy activa porque ya es una niña muy activa. Pasa muchas horas despierta y no para de moverse ni estando boca abajo. Después de someter a mi tía a un profundo interrogatorio acerca de sus dos embarazos y sendos partos, me explicó que apenas sintió moverse a mi prima mayor, la cual era una auténtica marmota una vez nacida. Era un feto tan tranquilo que su padre ni siquiera pudo sentir sus patadas, ya que las daba de una en una. Otro cantar es mi prima pequeña. Según su madre, se movió mucho dentro de la barriga y, una vez nacida, pasaba muchas horas despierta durante el día. Afortunadamente, llegaba tan cansada a la noche que caía redonda. ¡Espero correr la misma suerte!

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