Sobre los derechos reproductivos de la mujer

Un inciso: estoy absolutamente en contra del cambio de legislación que propone el actual ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón. La modificación que propone me parece tan descabellada que incluyo esta entrada para mostrar mi absoluto rechazo. Las mujeres necesitamos tener la posibilidad legal y sanitaria de someternos a un aborto, porque sino acudimos a médicos de dudosa fiabilidad o viajamos al extranjero (¡al extranjero!). ¿Dónde llegaremos con mentes así en el poder?

Gallardón lanzó ayer domingo un globo sonda, vía La Razón, diciendo que las malformaciones del feto no deberían ser motivo para terminar un embarazo. Señoras, demos la bienvenida a nuestra Sarah Palin. Lo peor de este globo sonda es que es muy efectivo ya que, miradme, aquí estoy escribiendo sobre malformaciones del feto. Si el ministro de Justicia quiere cambiar ese supuesto, ¿qué no cambiará? ¿Volveremos a antes de 1985, cuando el aborto estaba completamente prohibido? Me da miedo pensar en ello. Os dejo este link con un reflexión interesantísima sobre la elección del aborto. Como está en inglés, os lo resumo: Alison Piepmeier es la directora de los estudios de género de la Universidad de Charleston (South Carolina), ha participado en manifestaciones para defender el aborto y ella misma ha tenido dos. Pero hace cinco años, su marido y ella decidieron tener un hijo. Lo buscaron, lo encontraron. No obstante, su médico les advirtió de que el feto sufría un alto riesgo de sufrir enfermedades congénitas. ¿Qué decidieron? Dejar de hacerse más pruebas prenatales. Piepmeier y su compañero habían decidido convertirse en padres y asumían que su bebé podía no estar del todo sano, no ser del todo normal. Sabían que iban a querer a su bebé tal y como fuera. Continuaron con el embarazo y pocos meses después nació su hermosa hija, que tiene síndrome de Down. Pipmeier escogió a lo largo de su vida qué decisiones tomar. Cada una de esas tres decisiones (dos abortos, tener una hija) me parecen muy valientes. Muchísimo. ¿Hizo lo correcto? Indudablemente, sí.

No somos nadie para juzgar a los demás en decisiones tan difíciles e íntimas. Si esta profesora universitaria hubiera decidido lo contrario, es decir, convertirse en madre soltera con hijos de padres distintos y someterse a un aborto al enterarse de una posible malformación del feto de su tercer embarazo, también me parecía una decisión valiente. Como lo sería un tercer aborto sabiendo que las posibilidades de quedarse embaraza a su edad son cada vez más bajas. Entendéis por dónde voy, ¿no? Las mujeres necesitamos tener opciones, poder decidir libremente y sentirnos apoyadas por nuestros seres queridos y nuestra sociedad, sea lo que sea que hayamos decidido. Qué triste que escriba sobre ello hoy. A 23 de julio de ¡2012!

En las imágenes, los políticos conservadores Sarah Palin y Alberto Ruiz-Gallardón.

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