Posparto

Le llaman loquios. También pérdidas. Personalmente, creo que el nombre más apropiado sería “sangrado abundante y constante”. ¿Tu peor regla? Multiplícala por cien y ahí tendrás los loquios. Ya se han ido… ¡pero cómo han tardado! Casi cuatro semanas. Y lo peor de todo, las sorpresas sin avisar. Al de diez días, expulsé un coágulo de dos por cinco centímetros. Como era de madrugada, no pregunté a nadie, pero me tomé la temperatura por si acaso. Apenas tenía unas décimas, así que me volví a meter en la cama. Al día siguiente, hice una consulta telefónica al Servicio Vasco de Salud. “¿No se lo advirtieron en el hospital?”, me preguntó el médico al otro lado del teléfono. “Pues no”. “Pues todavía podría expulsar alguno más…”. Afortunadamente, no ha sido así. ¿Qué más hay que saber de los loquios? Que necesitarás muchas, muchísimas, compresas. Yo utilizo las que nos daban en el hospital: las compresas de maternidad Indas de celulosa. Tres euros, 25 unidades. Suficientes para dos días y medio o incluso tres. Cuando el sangrado es menos abundante, me he pasado a las de algodón (cuatro euros, 20 unidades), ya que abultan menos.

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