juguetes de marketing series infantiles

Regalos para los niños

A Emma le apasionan Dora la exploradora, Peppa Pig y Pocoyo. Los dibujos nos ayudan a pasar un tiempo feliz mientras la niña está absorta en el mundo de fantasía y mamá cocina, la viste y prepara las cosas que, de otra manera, resultarían más difíciles de llevar a cabo. Hasta ahí, todo bien. Sin embargo, los encargados de marketing de estas series infantiles son muuuy listos y despliegan sus encantos allá por donde pasamos: coleccionables, tazas y juguetes en los quioscos y tiendas que visitamos habitualmente. Las primeras veces que picamos lo hicimos con inocencia: “Ay, qué estuche tan bonito de Pocoyo para los colores”, “Uy, qué taza de Dora tan bonita y qué tamaño tan perfecto para la manita de Emma. ¡Y sólo dos euros!”. Pero claro, todo tiene sus consecuencias en la irrefutable lógica de un bebé de 21 meses… Ahora la niña sabe que si entramos en una tienda y encuentra cosas que ella identifica y le gustan (ayer fichó una mochila de Pocoyo y un juguete de Dora cuando compré papel para pintar y gomets) piensa que, como en otras ocasiones mamá y papá le han comprado esos regalos, ¿por qué ahora no? ¡¡¡Arggg!!! ¡Qué error de madre primeriza! Y es que además de las rabietas en el quiosco y en las tiendas, esas compras tienen un efecto colateral pernicioso: cuando Emma coge su estuche de colores se entretiene más diciendo “Pocoyo, Elly” y señalándolos con el dedo que pintando. Así que, de momento, mi conclusión es la siguiente: series de dibujos animados, sí. Productos de marketing, ¡no, gracias! Ojo, que hace menos de una semana a punto estuvimos de comprarle una batería de música de Peppa Pig. ¿¿¿En qué estaría pensando??? En las tiendas de juguetes, se me nubla el juicio tanto como a mi hija. ¡Ains!

PD: Un maravilloso truco es que Emma disfruta viendo series infantiles antiguas que carecen de productos de marketing. ¡Ji, ji! Una de sus preferidas es Jim Knof und Lukas der Lokomotivführer, una serie de teatro de títeres inspiradas en el cuento infantil de Michael Ende, autor de La historia interminable y Momo. Además, la locomotora de esta historia se llama Emma, ¡ji, ji! Decidme, ¿vosotras compráis juguetes relacionados con los dibujos animados de moda? ¿Cómo reaccionan vuestros hijos?

En la imagen, un juguete de Dora la exploradora vía Amazon. No tengo intención de comprar más juguetes de este tipo (aunque las garras del marketing son muy afiladas y es mejor no decir de esta agua no beberé), pero sí voy a comprar unos cuantos DVD de Dora más, ya que es la única serie que he encontrado en las tiendas que tiene opciones de audio en distintos idiomas, entre ellos, el alemán.

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