Entender y percibir

Dejadme que os cuente una anécdota que me ha permitido darme cuenta de cómo avanza la percepción de Emma en relación con su entorno. Esta mañana estábamos desayunando fruta y galletas integrales. El bote de las galletas estaba sobre la mesa y en su interior también había galletas de mantequilla con chocolate (tipo Petit Ecolier). La niña sabía que algo bueno y diferente se escondía dentro. Para las galletas tiene un sexto sentido. Nosotros, como ella, queríamos comer una galleta de las buenas pero no queríamos darle una (lo ensucia todo de chocolate y estaba vestida y limpia). Así que hemos cogido una buena y otra integral a la vez. La integral tapaba el chocolate, creando cierto efecto óptico, por lo que cuando nos ha pedido las galletas que teníamos en la mano, ha pensado que ambas eran integrales y ha preferido no coger una. Nos hemos reído de nuestro fantástico truco como padres. ¡Qué listos nos hemos creído! Pero ella sabía que algo pasaba y no lo entendía, no se lo explicábamos y, en cierto modo, eso era marginarla de la conversación. Ha estado feo. Además, esta misma semana fuimos a las fuentes del Guggenheim y dos niñas de unos siete y ocho años empezaron a cuchichear mirándome fijamente mientras estábamos jugando en una fuente. Cuando les pregunté si pasaba algo o querían preguntarme cualquier cosa me dijeron “¡no, no, no!”. Me sentí como si estuviera otra vez en la escuela. Por eso ha estado mal reírse delante de Emma sobre nuestro truco. Ella, como todos los bebés, entiende y percibe mucho más de lo que creemos. La próxima vez le manipularemos (creo que la manipulación es una habilidad inherente al rol de padres), pero no nos burlaremos. ¿Dónde queda si no el buen ejemplo que debemos ofrecerle? Con las dos niñas del Guggenheim lo primero que pensé es: “Sus madres seguro que son unas brujas”.

En la imagen, vía Kukis, las increíbles y creativas galletas de Vera y Soli, dos amigas de la infancia que han montado una dulce empresa.

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