Decir “no” a un bebé

Emma es la reina del barullo, y yo su esclava del orden. Entre sus habilidades y aficiones, destaca la de sacar las cosas de su lugar. Primero fueron los libros, luego los álbumes de fotos y, desde que afina con su índice y pulgar, los vinilos de papá. Ups. Hay lugares de casa prohibidos por su potencial peligroso. Sabe que no debe ir, aunque de vez en cuando lo intenta (enchufes, cables, tubos calientes de la calefacción, cajones rápidos, marcos de las puertas, vitrina de cristal, bombo de la lavadora). ¿Qué manera es la más efectiva para decir que no a un bebé de diez meses? No tengo dudas al respecto: “No”, en un tono de voz serio, ni bajo ni alto, con contacto visual y cara seria. Sin embargo, ella ha recibido muchos noes diferentes que contradicen mis pautas y que intento corregir. Hay quien sube el tono, hay quien acompaña el no con una sonrisa en los ojos, hay quien lo repite varias veces (“no, no, no, no, no”), etc. En comunicación, la eficacia del mensaje se refuerza con la concordancia en la expresión corporal y en el tono de voz. Si a esa ecuación le añadimos la variable bebé, habría que añadir como factores la repetición y la constancia (si le perdonas una vez su acción incorrecta, estás perdida). Por eso creo que esta tarde, cuando me he dado media vuelta para prepararle las frutas, Emma ha acudido a un sitio preferido y, en menos de un minuto, ha sacado dos docenas de discos de su estante. La culpa es mía, que en otras ocasiones no he sido lo suficientemente clara en esta prohibición, ya que su desobediencia no entraña peligro, y no hay nada peor que la ambigüedad a la hora de hablar con un niño. Por cierto, creo que ya ha llegado el momento de delimitar y enseñar a Emma el mundo. Ahora bien, no soporto el exceso de poder y considero que hay padres que, por el simple hecho de serlo, imponen normas y límites que se exceden de las posibilidades de comprensión de los niños y que no se ajustan a la realidad, siendo demasiado restrictivas. ¿Qué normas tenéis en casa? ¿Comprenden un “no” vuestros bebés? ¿Os desafían? Por cierto, Emma aprende muy bien equivocándose y reconoce perfectamente la palabra “¡cuidado!”, que casi siempre la pronuncio exclamando y cuando ya es demasiado tarde.

En la imagen, Emma y el caos. Me considero una madre permisiva, pero sacar los vinilos está prohibido porque en sus manos se romperían fácilmente (tiene mucha fuerza y poco cuidado), por lo que los siguientes días reforzaré esa idea. Hoy simplemente le he dicho “no se sacan” y la he apartado del lugar. Luego le he explicado el porqué.

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