Cambios de hábitos

Cuando tienes hijos,  la lista de la compra varía significativamente. Por ejemplo, las galletas ya no son sofisticadas, rellenas y con chocolate. Son María,  las de toda la vida. Vuelves a buscar productos simples y sin refinar, a la vez que amplías el número de verduras, hortalizas e incluso frutas con las que llenas la nevera. También descubres nuevos cereales: quinoa, mijo, tapioca… Pero, sobre todo, compras y compras papel de cocina. De hecho, te convences de que tu huella ecológica será inmensa y que deberías plantar un bosque entero para compensar todas las servilletas que utilizas en cada comida del bebé. Tres como mínimo. Sin exagerar. ¿Y si las cambias por las de tela? No creo que la cosa mejore mucho, ya que al ritmo que pones lavadoras, la cantidad de energía consumida en casa se ha disparado.  Y vosotras, ¿qué producto del hogar o de alimentación habéis añadido a vuestra cesta de la compra desde que sois madres?

En la imagen, un precioso comedor familiar, vía Apartment Therapy.

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