Maduración del sueño infantil

Desde que nació, Emma ha luchado contra Morfeo. Pero hace tres semanas, su pauta de sueño empezó a cambiar, durmiéndose más rápido y  durmiendo cuatro horas seguidas. Incluso en tres ocasiones, se ha quedado frita en la trona. En estos nueve meses he aprendido muchas cosas y he cambiado radicalmente mi forma de ver y entender el sueño infantil. Por ejemplo, el colecho ya no me parece una tontería, sino una necesidad en nuestro caso. Pero, sobre todo, venero la rutina. Es absoluta y completamente necesaria. De hecho, lo es tanto que en todos los manuales sobre sueño infantil destacan su importancia independientemente del “método” que proponga el autor. Sólo espero que nuestro próximo viaje a Alemania, estas Navidades, no desestabilice a la fiera. La pobre, no ha pasado más de dos meses seguidos en la misma casa, en la misma cama, en el mismo entorno. Por cierto, anoche conocí el paraíso. Sólo un despertar, sólo una toma. Me he levantado descansada y de buen humor.

En las imágenes, secuencia de Emma derrengada durmiéndose en la trona a la hora de la cena.

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