Crianza

Mientras le daba el pecho a Emma, esta noche he disfrutado viendo el documental “La ciencia de los bebés” emitido por La Dos. En él, científicos de diversas áreas repasan la evolución a la que se enfrenta un recién nacido hasta que cumple un año. Una antropóloga recuerda que los bebés humanos nacen tan indefensos y dependientes porque nuestra cabeza es tan grande que no podría pasar por el canal del parto si restara más tiempo en el útero materno. A su vez, otro científico resaltaba que lo que, a priori, puede parecer un inconveniente (tenemos que ser atendidos por un cuidador durante muchos meses antes de empezar a ser autónomos) en realidad es una ventaja, ya que el nacer temprano con el cerebro a medio formar nos ofrece “la oportunidad de aprender”, tal y como ha señalado el científico. Es cierto. No sólo somos lo que somos, sino que también somos lo que vivimos, sobre todo, de bebés. Es precisamente en el primer año de vida cuando se crean la mayor parte de sinapsis (conexiones neuronales) que permiten a nuestras neuronas ponerse a funcionar. Y esas sinapsis se crean en función del bebé y de su entorno: de los retos a los que se enfrenta (quiero coger esa pelota), de los estímulos que recibe (mamá me aparta esa pelota para que me estire más), de las experiencias (ayer cogí la pelota, creo que lo hice así) y de las vivencias que le rodean (mamá me ha dado un beso cuando he cogido la pelota -¡y antes también, jeje!-). La tienda Baby Deli de Bilbao (cerrada desde 2013) ofrece talleres de estimulación temprana para bebés de más de seis semanas. Con Amaia y su pequeño Ian, Emma y yo acudimos la semana pasada a una sesión de prueba. La clase me encantó, tanto que hemos repetido. La profesora es una joven psicóloga, llamada Lara, que se ha formado con discípulas de las autoras del libro Todo un mundo de sensaciones. Si queréis abrir boca este verano, no dudéis en haceros con un ejemplar, ya que propone una serie de ejercicios que a mi no se me ocurrirían poner en práctica. Y si queréis apuntaros a clase, creo que la profesora vuelve en septiembre. ¡Nosotras volveremos! Ah, por cierto, Emma llegó a casa más cansada de lo habitual después de la clase, y es que la estimulación temprana tiene mucho de gimnasia: fortalecer abductores, cervicales y espalda y mejorar habilidades (levantar la cabeza, etc.), así que durmió algo mejor…

En la foto,  Ian (con Amaia), Erik (también con su madre), la pequeña Helena de seis semanas (con la profesora) y Emma. Los bebés intentan alcanzar unas bolas, algunas con trampa: llenas de agujeros atrapa dedos.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...