El mejor regalo de cumpleaños

¿Os cuento un secreto? Hoy es mi cumpleaños… ¡Treinta y dos! Yep, me estoy haciendo vieja (sin ánimo de ofender a las que ya han cumplido treinta y tres, treinta y cuatro, treinta y cinco…). Como todavía soy la niña de mis padres,  me han regalado una videocámara muy molona con la que empecé a hacer mis pinitos la semana pasada. Mi tía me ha comprado ropa, porque no hay nada como actualizar el descatalogado armario maternal. Mi marido… De él mejor ni hablamos, que acaba de regresar de Alemania en un viaje relámpago para asistir al funeral de su abuela, así que tiene bula hasta el lunes. Pero el mejor regalo de todos ha sido absolutamente inesperado: la primera broma de Emma. Estábamos en la mesa cenando y cuando por fin ha terminado de comerse el arroz, la pera y el yogur todavía parecía haberse quedado con hambre. Se hacía la remolona y no quería salir de la trona, así que ha empezado a jugar con las cucharas (la suya, la mía). Le he dicho “Emma, ¿me das las cucharas?” y ella ha alargado la mano sujetando las dos. Cuando yo las he cogido, en vez de soltarlas, las ha agarrado más fuerte y ha reculado la mano. Y se ha empezado a reír. Me he quedado atónita. La situación necesitaba una comprobación urgente: “Emma, ¿me das las cucharas?”, he repetido. Y otra vez la niña alarga la mano con las cucharas flojas y cuando voy a cogerlas, ¡las agarra fuerte y retira la mano! Y se vuelve a partir de risa. Así hemos estado jugando varias veces, riéndonos las dos a carcajada limpia hasta que la broma ha dejado de tener gracia de tanto repetirla. Hay qué ver cuánta picardía. Ejem, e inteligencia.

En el rato que mi marido y yo hemos tenido para charlar, me ha contado que sus sobrinos, que viven en un pequeño pueblo del norte de Alemania, disponen de una red social privada en la escuela. Una especie de Twitter en la que sólo los alumnos están conectados y con la que cada mañana antes de ir a la escuela saben si va a faltar algún profesor. Además, la utilizan para comunicarse entre ellos como un chat privado y sus padres no deben preocuparse de si se cuela algún pedófilo, ya que sólo los alumnos y profesores tienen acceso a la red. ¿No es genial? Niños de menos de doce años utilizando adecuadamente la tecnología gracias al esfuerzo de una escuela que en vez de ningunear la realidad se une a ella creando valor añadido (la tranquilidad paterna). Pues bien, leyendo la prensa acabo de encontrar esta interesante noticia en la que se narra una experiencia similar en Francia, donde niños de cinco años están aprendiendo a leer y escribir con ¡Twitter! De verdad, no os perdáis el artículo. Como mínimo, os hará reflexionar.

Supongo que estos días la red está llena de propuestas para el día de la madre. Pero como os decía antes, mi chico no ha estado en casa y yo no he parado quieta de martes a sábado, por lo que mis recomendaciones para este fin de semana se reducen a dos links. Ahora bien, verdaderos tesoros. El primero es esta increíble, inigualable e insuperable receta para el día de la madre. Se trata de un bizcocho metido en una maceta y adornado con una flor. No, no lo he explicado bien. Se trata de un bizcocho-planta. No sé la de veces que he tenido que mirar y remirar las fotos para procesar lo que veían mis ojos. A todas las que celebréis mañana el día de la madre, ¡feliz día! A las que no, ¡feliz domingo! Y a todas y cada una, que paséis un maravilloso fin de semana con vuestros retoños. ¡Muas!

En la imagen, vía Kanela y Limón, las plantas-macetas-bizcochos de Cristina Lorenzo, la autora de uno de los mejores blogs de cocina que conozco.  PD: decidme si podéis ver el vídeo, que a mi hoy la página de Samsung me está dando problemas. ¡Gracias una vez más!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...