Compra súper necesaria para el bebé

Esta mañana ya le he dicho a Mónica, la mamá de Erik, que estoy profundamente enfadada con ella. ¿Cómo no ha compartido una información trascendental conmigo después de tantos meses de parque? Os cuento, porque esto no tiene desperdicio. Estábamos tan tranquilas en los columplios en la tarde de ayer cuando me dijo lo monísima que está Emma con el pelo largo. Le respondí que si por mi fuera, lo llevaría rapado porque no hay quien se lo lave. La hora del baño es muy placentera para Emma la acuática, hasta que llega el momento champú (“pu”, en el idioma de la fiera). Grita, llora, quiere salir, se escapa el agua de la bañera, casi se cae… Mentras, yo grito, casi lloro de rabia, la siento a la fuerza, le lavo la cabeza como puedo, acabo empapada, etc. Es una situación muy violenta que estamos abocadas a repetir día sí, día no. Tan mal lo pasamos que hace cuatro días que no le lavo el pelo porque he decidio lavárselo sólo dos veces por la semana. Bueno, pues resulta que todo este sufrimiento es innecesario: existen unas fantásticas viseras de plástico que evitan que el agua resbale sobre la cara del bebé, que es lo que les pone como locos (a Emma y a muchos otros). ¡Y Mónica lo sabía desde hace meses! Afortunadamente, el asunto ha quedado perdonado y olvidado con un café mañanero que me ha sentado de fábula. Ahora bien, si lees esto y estás embarazada o tu bebé todavía es pequeño y pelón, no dudes en invertir unos euros en esta visera. Tantas chorradas que compré en su momento y ni me enteré de que existía esto… Mónica, ¿cómo puedes ser primeriza y saber tanto? Mecagüen la mar, y yo que me tenía por una mamá trendy

En las imágenes, la visera anti-champú de la marca Vertbaudet (ocho euros, pero las hay de otras marcas más baratas).

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