Cambios hormonales y depresión

Ahora que me planteo destetar a Emma, empiezo a escuchar historias de miedo acerca del destete. Pregunté a mi matrona sobre cómo debía hacerlo. Me atendió su sustituto y me dio ciertas pautas que expliqué recientemente en este post. No obstante, seguía escuchando un rum-rum en mi cabeza que me hacía dudar sobre sus indicaciones, un rum-rum que he despejado al leer este maravilloso post de Joanna Goddard, la autora del blog A cup of jo (en inglés). Explica con sinceridad que, hace un año, tuvo una depresión que duró seis semanas. Mientras la tenía, toda su vida era gris: pensaba que jamás volvería a trabajar, que era una mala madre, que su marido la abandonaría y que sus amigos dejarían de quedar con ella porque se había convertido en una mujer aburrida. Lloraba mucho y apenas podía andar por la calle para acudir a sus citas. Su familia la arropó y la cuidó, incluso la convencieron para que acudiera a un terapeuta, que le dio herramientas para hacer frente a la ansiedad que la atenazaba cada noche y cada día. Pero un día su pesadilla terminó de repente. Un jueves de primeros de marzo, se levantó de la cama y volvió a sentirse tal y como ella era. Al día siguiente, le vino la regla. Después, cavilando sobre aquellas horribles seis semanas, se dio cuenta de que su depresión empezó unos días después de destetar abruptamente a su hijo de ocho meses, y terminó con el regreso de la menstruación. Hilando cabos y buscando respuestas en internet,  empezó a compartir su experiencia con otras madres, entre las cuales encontró experiencias similares a la suya. Todo el mundo asume que existe la depresión posparto. Los estudios cifran su incidencia en un 80%. Afortunadamente, me libré de ella. Pero ¿correré la misma suerte con la depresión del destete? El destete supone un cambio hormonal muy importante para la mujer. Por tanto, y contradiciendo la sugerencia del matrón que me atendió, voy a optar por un destete gradual. Además, estoy de enhorabuena. Hoy y ayer Emma se ha tomado 60 ml de leche de fórmula en biberón antes de ir s dormir. Se lo dejo encima de la mesa y me hago la loca. Ayer tardó cuarenta minutos en beberse los 60 ml, mientras mirábamos Baby Einstein. Hoy ha tardado siete. No quiero cantar victoria, ya que este camino será muy largo. Pero creo que la operación destete (gradual) ha empezado. ¡Yuhu! Por cierto, desde aquí aprovecho para decir que me parece horrible que a las mujeres no se nos informe sobre la existencia de la depresión del destete. Afortunadamente, mi marido me apoya completamente en todas las decisiones que tomo acerca de la lactancia y me dice que me deje guiar por mi instinto y corazón, sin hacer caso de nadie más.

En la imagen, vía A cup of jo, Joanna Goddard y su hijo Toby en mayo de 2011, dos meses después de haber superado su depresión. Su post acerca de esta experiencia está calando entre sus lectoras, casi ¡700! ya le han dejado un comentario. Goddard escribe uno de los diez blogs más influyentes en EEUU del pasado año, según la revista Forbes. Su marido, también periodista, escribe en The New York Times. Ambos residen en Nueva York.

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