En el hospital

Mientras escribía el post de la amigdalitis, recordé la primera pifia que había hecho como madre. Ahí va: en el hospital, la enfermera puso el pañal a Emma después de nacer (casi las nueve de la noche). Durante esa primera noche, ni a mi ni a mi marido se nos ocurrió cambiárselo. ¿Hacen pipí los bebés? ¿Y caca? ¡Pero si apenas sale nada de mis pezones! A la mañana siguiente, estábamos los dos embobados contemplando a Emma durmiendo cuando a uno de los dos, no recuerdo a quién, se le ocurrió que quizá deberíamos mirarle el culete, por si acaso estaba mojado. Sobre ello seguíamos charlando, sin atrevernos a mover al bebé, cuando entró una enfermera para llevarse a  la niña para bañarla, cambiarla y reconocerla. El pastel que se encontró en su pañal (rebosante de meconio) la hizo seriamente dudar sobre nuestra capacitación como padres, ya que en los siguientes días de nuestra estancia, todas y cada una de las enfermeras nos preguntaban si habíamos gastado pañales, en clara alusión a nuestro primer desastre. Primerizos del todo. ¿Cuál ha sido vuestro mayor desastre como primerizos?

En la imagen, unas flores al amanecer, todavía con el rocío de la madrugada.

PD: No os perdáis el post de mañana. Simplemente, increíble. Una mamá ha tenido la amabilidad de enviarme una de sus primeras fotos con su bebé y el maravilloso relato de su parto.

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