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Crisis de pareja

Leía ayer en el blog de un Papá en prácticas que los bebés de alta demanda son “niños cuco: donde entra uno, no entran más”. Con un bebé de alta demanda, te plantas. Eso es lo que me pasó. Cuando escribí aquél post sobre porqué no tengo más hijos, pensaba : “¿Lo digo o no lo digo?”. No lo dije claramente, porque las pocas veces que lo he dicho en público no se ha entendido muy bien, pero es que mi mayor miedo a la hora de tener otro hijo es que salga como Emma (aunque, ojo, a Emma no la cambiaría por ningún bebé de baja demanda, ¡ella es lo más de lo más!). Pero sólo de pensar en los despertares, en la difícil conciliación del sueño y en llevar aúpas a todas horas a otro bebé que ni siquiera entra en los percentiles (porqué se sale por arriba) se me erizan los pelos. Pues ya está, ya lo he dicho. He necesitado al Papá en prácticas y su cita del Peditra online, pero lo he dicho en voz alta, en plan Alcohólicos Anónimos. Pero hay más de su lista de ocho puntos que me perturba…

  • Punto 3: “Te llevan al límite”. ¡Y tanto!
  • Punto 2:“Necesitas estar en forma (física y psicológicamente)”. ¡Ya te digo!
  • Punto 4: “No habrá paz para las madres”. Amén.
  • Punto 5: “Es muy importante tener una relación sana de pareja”. Ahí mi interior tambalea. Si la llegada del primer bebé supone la hecatombe conyugal, el bebé de alta demanda es lo más parecido a la bomba atómica. Es entonces cuando me pregunto, ¿lo superaremos? ¿Sigo teniendo esperanza en nosotros? Ya hemos dejado atrás la etapa bebé, mientras tímidamente nos adentramos en la etapa niña. Y no nos engañemos, aunque para mi ha sido una mejora enorme, seguimos teniéndolo más difícil que los padres de niños que no son tan demandantes. Emma sigue llevándome al límite, no hay paz para esta madre, necesito estar en buena forma física para aupar los más de 20 kilos (ahí es nada) y mental y, en cuanto a nuestra pobre vida conyugal, necesitamos un chute de aire fresco. Creo que la situación más parecida a la nuestra es la de tener gemelos y no contar con la familia alrededor.

Por eso os pregunto, con indiscreción y humildad, ¿cómo habéis superado vuestras crisis de pareja tras ser padres? ¿Sois de esa minoría afortunada que no la tuvo? ¡Enhorabuena! Pero sé que una gran mayoría, las ha pasado canutas (como nosotros). ¿Terapia de pareja? ¿Divorcio? ¿Paciencia? ¿Tiempo al tiempo? Me dicen los amigos que hablan claro sobre temas espinosos, que cuando el niño cumple tres años, la relación de pareja mejora. Y a pesar de notar una pequeña mejoría, creo que nosotros todavía estamos a años luz de ser una pareja sana y fuerte. ¿El amor fluctúa como la bolsa? ¿Se recupera la chispa que la rutina mata poco a poco, día a día? ¿Por qué la vida doméstica es tan poco gratificante? Las responsabilidades me abruman. ¿A vosotras no?

En la imagen, vía Pinterest, una lámina de Mr. Wonderful. [Reeditado: he eliminado parte del pie de foto original ;)]

Posdata: Mamá, no te asustes.

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