Zanahorias al horno condimentadas con pimentón (paprika) y acompañadas con quinoa

Sanos hábitos alimentarios

Cuando leí Mi libro de recetas para bebés, de Jenny Carenco, me quedé asombrada con las recomendaciones nutricionales dadas por el pediatra y nutricionista que habían asesorado a esta autora francesa a la hora de incluir la carne en la alimentación de los bebés. Hasta los dos años, Carenco sostiene que 20 gramos al día son suficientes. Y 40 gramos de los dos a los tres años.  Emma, que en broma digo que es casi vegetariana, come más de veinte gramos al día entre carne, embutido y derivados de origen animal (lácteos y huevos). El último estudio científico realizado por doscientos pediatras españoles, Alimentando la salud de mañana, confirma la teoría de Carenco de que nuestros niños ingieren a diario un exceso de proteínas de origen animal. Tiendo a digerir los estudios científicos sobre costumbres alimentarias con cautela, ya que los hábitos culinarios son culturales y existe un gran marketing a su alrededor auspiciado por las grandes compañías de la industria alimenticia. Pero tanto las conclusiones de dicho estudio, como los consejos de Carenco, me parecen lógicos e interesantes. Esta semana no dejo de darle vueltas al asunto. Será porque Emma ha perdido alrededor de medio quilo debido a la varicela y al virus que cogió acto seguido. Por tanto, le digo que esta semana tiene permiso para comer tantas galletas como le apetezca. ¡Y vaya si las come! ¿Me estaré excediendo? Creo que no, porque ella misma se autorregula el apetito maravillosamente y nosotros no hemos entrado en la perniciosa dinámica de recompensar actitudes con comida. ¿O sí? La merienda se nos está descontrolando… Además, quería incluir en este post sobre comida una reflexión que me hace constantemente mi marido: lo frío casi todo. Él es alemán, por lo que además de adorar las patatas, no entiende porqué en nuestra cocinan abundan los sofritos y porqué nos sentimos tan orgullosos de ello. Sí, hay mundo más allá del aceite calentado hasta casi quemarse para cocinar alimentos. Parece ser que el secreto es utilizar agua para medio cocer los alimentos previamente salteados. La verdad es que el resultado es muy sabroso (y sienta mejor al estómago).

En la imagen, vía Como, come, cami, unas zanahorias al horno condimentadas con pimentón y acompañadas de quinoa. Preparé esta receta anoche y a Emma, a mi chico y a mis suegros les encantó. Por cierto, no os perdáis este blog de cocina vegetariana, ¡es una fuente inagotable de inspiración.!

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