Parto

Mi cuerpo está diseñado para el embarazo y el parto. Tengo lo que popularmente se considera una figura de mujer guitarra: generosas caderas, cintura estrecha y poco pecho. Necesito más tiempo que las mujeres con poco trasero para encontrar unos vaqueros que me favorezcan, pero una vez los encuentro, me favorecen bastante. Digamos que los lleno. Siempre me he sentido a gusto con esta situación y desde que me quedé embarazada estoy francamente orgullosa del final de mi espalda y de los huesos que la sujetan. Desde junio no paro de darle vueltas a lo cabezones que somos mi marido y yo y a lo grandes que llegamos al nacer (cuatro kilos él, ¡cuatro y medio yo!). Así que cuando me atrapan esos pensamientos, me centro en mis caderas y en mi altura y pienso: “Ahí hay sitio para que pase un bebé grande, no te preocupes”. No sé si es verdad, pero a mi me gusta creerlo. La foto es de abril del pasado año, antes de quedarme embarazada y estrenando los últimos Levis que me compré. ¡Qué ganas tengo de ponérmelos otra vez!

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