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Doce meses dando el pecho

Sigo dándole vueltas a este año de maternidad. Acerca de la lactancia materna hay  mitos y leyendas urbanas, además de cierta desinformación. Por tanto, aquí os dejo mis reflexiones en forma de lista (again!).

1. Tu cuerpo produce menos leche a medida que crece el bebé. ¡Ja! Si os fijáis en los botes de leche de fórmula, podéis observar cómo el número de tomas y de cacitos aumenta mes a mes. De igual modo aumenta la producción de leche. ¿Este incremento termina con la introducción de sólidos? En nuestro caso, os aseguro que no. Tengo una niña de doce meses que viste ropa de dos años. No sé cuánto pecho tomarán los bebés de un año con menos altura, pero os aseguro que produzco una gran cantidad de leche. De ello me di cuenta cuando intenté destetarla y por quitarme una sola toma de un día terminé con el pecho lleno de dolorosas obstrucciones. Fue una experiencia muy reveladora.

2. La lactancia es natural, el destete también. Ya, ya… Hay bebés que son teta-adictos y que sólo se destetan con los años o con mucho lloro mediante. Son los niños que no se dejan engañar por malévolos chupetes o biberones del diablo. Además, un destete radical puede tener dolorosas repercusiones para la madre.

3. La lactancia materna puede estar pautada. Sinceramente, lo dudo. Cuando la lactancia se inicia, el bebé debe mamar a demanda para que el cuerpo de la madre produzca  la leche que necesita la criatura. Si distorsionamos esa pauta biológicamente escrita en nuestros genes, la producción se altera y la madre acaba produciendo menos leche de la necesaria en la mayoría de los casos. Para muestra de ello, fijaros en los casos de vuestro alrededor de lactancia mixta: al cabo de unos meses, a la madre se le retira la leche de forma natural. No digo que esto sea mejor o peor opción. Es más, me parece un buen camino para las madres que tienen la intención de destetar completamente a sus hijos cuando ellas se reincorporan al trabajo.

4. Con la lactancia materna no te puedes medicar. Sí puedes en la mayoría de los casos. Incluso puedes ir al dentista con tranquilidad y recibir una buena dosis de anestesia. Una magnífica lectora, Ana de Valladolid, nos pasó este interesante link con valiosa información acerca de la comparibilidad entre decenas de medicamentos y la lactancia. Ahora ya no sólo tomo paracetamol cuando los virus de Emma me dejan KO, también ibuprofeno.

5. La lactancia materna crea un vínculo profundo entre el bebé y la madre. Cierto. Pero no olvidemos que los bebés se acostumbran a las nuevas situaciones y son capaces de crear vínculos profundos con su madre de cualquier modo. Una madre es siempre una madre.

6. La lactancia materna es lo mejor para la madre. Sí y no. Es lo mejor porque no te tienes que levantar a media noche para calentar el biberón. Es lo peor porque adoptas malas posturas que resienten tu espalda y porque la mayoría de días olvidas hidratarte lo suficiente. Una noche no pude levantarme de la cama en cinco horas porque estaba completamente mareada, incluso llamé al médico porque ese estado no remitía y empezamos a preocuparnos de verdad. Resultó ser una simple bajada de tensión, motivada a mi juicio por no beber suficiente agua durante el día. A diferencia de los dos primeros meses, ahora ya no siento esa necesidad tan acuciante de beber cuando doy el pecho, por lo que muchos días olvido hidratarme lo suficiente.

7. La lactancia materna es sacrificada. Durante los primeros meses, esa frase me parecía un mito, aunque ahora me parece que tiene cierta razón. No obstante, sigo pensando que la lactancia materna es lo mejor para Emma y para mi. Aunque en ocasiones despotrique sobre ella (y sobre Emma y su clara preferencia).

8. Dando el pecho pierdes peso con facilidad. No. Dando el pecho comes como un toro. El peso lo pierdes con el tiempo, cuando tu cuerpo se aleja de la fecha del parto y los músculos recobran fuerza y el volumen desaparece. Por cierto, estoy a un quilo de mi peso de antes del embarazo. ¡Bien!

9. Tu chico se sentirá incómodo viéndote dar el pecho. No es nuestro caso. A mi marido le sigue emocionando ver a Emma mamando. Le parece lo más. A mi también.

10 Dicen que la lactancia materna es el modo más barato para alimentar al bebé. Creo que este es el mito más grande que existe acerca del pecho. Toda la comida extra que devoro por el hambre que genera la producción de leche sobrepasa ampliamente los ¿treinta? euros que cuesta la leche de fórmula de un bebé para un mes.

En la imagen, la autora del blog Enjoying the small things dando el pecho a su hija, vía Pinterest.

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