Maternidad

Cuando te conviertes en madre primeriza y a tu alrededor la tasa de natalidad se sitúa en un cero completamente redondo, te das cuenta de que necesitas urgentemente nuevas amigas con hijos. El grupo de crianza del ambulatorio facilita enormemente el contacto entre mamás y ha sido a partir de esta iniciativa de nuestra matrona donde he encontrado maravillosas mujeres con las que ha aflorado un vínculo de amistad. Ayer despedí a una de ellas, Ana, la cual se marcha seis meses al extranjero debido a un proyecto laboral de su pareja. Con Ana y su hijo Sergio, de diez meses, he compartido paseos y confesiones estas últimas semanas. Como ella me lleva ventaja, le consulto acerca de los intríngulis de la crianza con los que me voy topando. A su vez, ella me cuenta su experiencia y eso me calma y me aporta ideas. Si bien cada una cría y educa a su bebé a su manera, son más los lazos que nos unen que los que nos separan. De hecho, desde que soy madre me siento más conectada a cualquier mujer que ha parido que con viejas amigas que todavía no han pasado por ese trance. Digamos que ahora estoy en otra onda. Como algunas ya sabéis, en el grupo de preparación al parto conocí a Amaia, fiel lectora de este blog. Y del blog, a Mónica, con la que resulta que ¡somos vecinas! y ya hemos quedado un par de veces para dar algún paseo juntas. Así que aquí va la siguiente propuesta: ¿Qué os parece si las amatxus de Bilbao quedamos algún día? Ya sé que son fechas complicadas, con las vacaciones rondando, pero ¿qué tal el próximo lunes 11 de julio por la tarde, después de la siesta?

En la foto, Ana y Sergio. ¡Cuánto os echaré de menos!

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