Cuidados del bebé

Hepatitis B, tos ferina, difteria, tétanos, polio, haemophilus influenzae tipo b y meningo C. ¿Me he vuelto loca? No, son las vacunas que recibió Emma el lunes. Dos jeringuillas llenas de virus; una en cada pierna. Y de resultas, mi bichito está enfermo. Si bien no ha tenido fiebre ni reacción local (con inflamación en el lugar del pinchazo), Emma está abatida. Hasta tal punto que ayer la llevé a la pediatra porque estaba muy preocupada. Durante la mañana y mediodía hizo cacas dos veces y vomitó una vez. Apenas mamó, y lo que comió lo echó. A pesar de tener el estómago vacío, no cogía el pecho y cuando empezó a llorar altísimo y sin posiblidad de consuelo, llamé a urgencias y la pediatra al otro lado del teléfono me instó a llevarla al centro de salud, por precaución. De camino al ambulatorio, la pobre se durmió en mis brazos, posiblemente de agotamiento. Tanto llorar, cansa. Esperando para entrar en consulta, por fin me cogió el pecho. La doctora la revisó de arriba a abajo y me dijo que no me preocupara, que ya me lo había advertido. Que las vacunas le habían hecho reacción, tal y como era de esperar, y que el malestar general le podía durar entre dos y tres días. Mientras tanto, es normal si se alimenta poco y está pachucha. De vez en cuando, le puedo dar paracetamol para animarla un poco. “Su cuerpo está luchando contra los virus y es normal que se encuentre mal”, me aseguró. Dicha reacción, a la vez que estas vacunas, se repetirán en las revisiones del cuarto y sexto mes. Ah, también me recomendó darle agua si no mama, para mantenerla hidratada.

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