Posparto

Dos horas después de salir de la consulta de la fisioterapeuta he dudado de tomar un paracetamol. ¿Qué me dolía? La vagina. Ahí es nada… Finalmente no me lo he tomado porque el dolor ha pasado, pero qué cosas tiene la vida. Os cuento: al salir de la visita con el ginecólogo tras la cuarentena, decidí acudir a rehabilitación del suelo pélvico en la Clínica Guimón de Bilbao. Hoy he tenido la primera sesión con una maravillosa fisioterapeuta llamada Joana. Me ha hecho el diagnóstico (vaginal y rectal) y ha confirmado el del ginecólogo y la matrona (ligero desplazamiento de la vejiga, hay que subir las paredes vaginales, falta de reflejo muscular, a tope con la gimnasia hipopresiva y los ejercicios de Kegel). Luego ha empezado la rehabilitación, que consiste tanto en un masaje vaginal como externo en la zona de la episiotomía. Por último, me ha enseñado unos ejercicios hipopresivos y me ha mostrado la sonda vaginal que utilizará en la próxima sesión. Se trata de electroestimulación. ¿Os habéis dado cuenta de las veces que he utilizado la palabra vagina en este post? En la intimidad la llamo el “campo de batalla”, dada la devastación sufrida durante el parto. De momento voy a ir a rehabilitación durante dos meses (una vez por semana). Espero que después de ocho sesiones el campo de batalla recupere su esplendor y florezca de nuevo.

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