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Demasiados días con fiebre

Parece ser que no conseguimos abandonar la semana horrible, que se está convirtiendo en las casi dos semanas horribles. Emma estuvo enferma de varicela unos cinco o seis días y acto seguido cogió ¿un catarro? ¿Una gripe? En la tarde de ayer visitamos a la pediatra, ya con la fiebre subida. Como no ha dejado de tener fiebre durante once días seguidos (a excepción de un día) y le escuchaba un ruido “raro” en el pulmón izquierdo, nos mandó con un volante a urgencias pediátricas del hospital para que otro facultativo valorase el dichoso ruido y le sacaran una radiografía si fuera menester, con la intención de descartar (o confirmar) neumonía. Me hice la remolona… “¿Y si volvemos mañana por la mañana y le sacan la placa aquí en el ambulatorio?”, le pregunté. “Mhhh, no, mejor vete ya a urgencias”, respondió la pediatra, que no era la titular (está de vacaciones). Con el carrito y las dos en minifalda y en tirantes, a sabiendas de que a las ocho de la tarde en Bilbao refresca, nos fuimos directas al Hospital de Basurto, donde Emma vino al mundo. En la sala de espera una madre le comentaba a un padre que a su hijo le iban a practicar las pruebas de la meningitis. ¡Alarma, alarma! Sabía que nada bueno podíamos encontrar en aquel hospital. Me fui a la otra punta de la sala de espera y le mandé una sonrisa de empatía a aquella madre, que enseguida entendió mi fuga y me correspondió el gesto. Ya en boxes, una pediatra, y luego la residente, oscultó a Emma y le hicieron diversas pruebas, como la de la orina, todo según el protocolo habitual. No le encontraron nada y nos mandaron a casa con una indicación que pienso cumplir: tomar la temperatura cuando la note caliente. Porque no os podéis imaginar las dificultades que pasé para explicar la fiebre que había tenido la niña, ya que casi nunca le pongo el termómetro (la fiebre le sube de madrugada, cuando estamos medio dormidas). Hoy ha seguido con fiebre (39º), a pesar de que se ha levando muy animosa y con ganas de ir a la guardería. ¡Incluso la hemos llevado! Craso error. Veremos mañana qué dice la pediatra, pero esto huele a antibióticos… Qué ganas tengo de que mejore. Hasta entonces, hemos descartado la guardería, las excursiones hasta la playa, jugar con los charcos y todo lo relacionado con el agua. Aunque no estoy muy segura de que esas cosas influyan en el transcurso de la infección o proceso catarral.

En la imagen, vía Pinterest, unas cookies valientes. Geniales para mi fiera y para que recupere el peso que ha perdido estos días de varicela y gripe.

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